FERIA DEL AJO DE VEGUELLINA
Ajo: tesoro culinario de ayer, hoy y siempre
Base para las mejores propuestas culinarias, esta pequeña hortaliza reúne todas las propiedades, las mejores, para estar presente en el día a día de los hogares. Desde su esencia para un buen plato hasta en el apartado medicinal

Las deliciosas y tradicionales sopas son un auténtico manjar gastronómico con siglos de historia.
El ajo no es solo una parte de la gastronomía española, es sin duda algo esencial en ella. La base de la rica cultura culinaria tiene en esta hortaliza un protagonista indispensable. Es sabor, pero también salud. Incluso curativo para resfriados.
Y en Veguellina de Órbigo es también tradición y fuente de riqueza. Desde hace siglos. En la provincia leonesa, por extensión, es sin duda una seña de identidad, memoria de cocina a fuego lento, de abuelas con delantal, de cazuelas de barro sobre brasas convirtiendo en placeres gastronómicos lo que se ‘condimenta’ en su interior y de aromas que despiertan el hambre y la nostalgia. En la cultura popular de la provincia y en su muestrario culinario el ajo es más que un ingrediente. Se convierte en la sustancia de platos donde el sabor y sabrosa costumbre van de la mano.
Esta pequeña hortaliza convertida en sustento y base de la cocina no solo es un elemento básico de la despensa, también un tesoro nutricional cargado de historia, sabor y propiedades curativas. Desde las sopas hasta los platos más sofisticados, el ajo ha estado presente en los fogones peninsulares como un hilo conductor entre territorios y generaciones. Su aroma es para muchos el verdadero inicio de una buena comida.
Platos como las sopas de ajo, el bacalao al ajo arriero, el conejo al ajillo, o los distintos condimentos con los que se prepara el reconocido y afamado embutido leonés dan buena la merecida importancia de este ingrediente en la cocina provincial.
Y fuera de nuestras fronteras territoriales aparece como protagonista en el ‘ajo blanco’ andaluz (una sopa fría que combina almendras, pan y aceite de oliva). En el Levante, el popular alioli es santo y seña. Y así en el resto de regiones. N hay establecimiento hostelero que se precie sin las sabrosas tapas o raciones en las que el ajo está bien presente con joyas como las gambas al ajillo. En la cocina española, el ajo se utiliza de múltiples formas: crudo en aliños y salsas, salteado como base de sofritos, confitado para untar o como protagonista en platos de cuchara. Un buen mortero de ajo y perejil es la base de mil marinadas, y un diente de ajo en aceite da carácter a cualquier guiso.
Lo que queda claro es que un diente de ajo puede ser el alma de un plato. En España, y por cercanía en la provincia leonesa, donde el sabor y la tradición caminan de la mano, el ajo seguirá siendo rey indiscutible.
Una hortaliza que tiene todas las virtudes para situarla en un lugar de privilegio. No hay gastronomía, la buena, que no cuente como compañero de viaje al ajo. Desde hace siglos y durante otros muchos más. Porque es la esencia del buen gusto.