Babia revive la Feria de Santa Marina

El proyecto europeo Cultur-Monts recupera la cita del 18 de julio en Quintanilla de Babia

El paraje de Santa Marina, en Quintanilla de Babia.gaitero

León

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Donde un día desapareció un pueblo, quedó una feria. Y cuando los tiempos cambiaron y la feria se extinguió, quedó una extensa pradera a los pies de la Peña Socastru. Aquel antiguo asentamiento, cuyo rastro se difumina en documentos de los siglos XVI y XVII pero que la arqueología reciente ha vuelto a sacar a la luz, era Santa Marina de Frallán (o de Frachán): una parroquia olvidada en el corazón de Babia.

Hasta la década de los sesenta, cada 18 de julio este paraje se convertía en el epicentro de la montaña. Vecinos y visitantes de Babia, Laciana, Omaña, el Bierzo, la montaña occidental leonesa y la vecina Asturias acudían «arreglados» para la ocasión. No era solo una cita comercial; era un gran encuentro cultural donde las melodías de los acordeones y la percusión ponían banda sonora a un mosaico de acentos y procedencias.

En el mercado se negociaba con aperos agrícolas, frutas, conservas de escabeche y ganado menor, como los castrones y las ovejas curdas. «También vendían plantas de berza y se decía que las berzas del 18 eran las mejores», recuerda Pacita, una vecina de Quintanilla de 87 años. Para los más pequeños, el gran reclamo eran las avellanas y los caramelos. «Nos daban cuatro perronas y en cuanto las gastábamos volvíamos para casa», apunta Licinia, de Peñalba de los Cilleros.

Imagen familiar de la feria de Santa Marina en los años 60.FONDO FAMILIAR DE ISABEL SIERRA Y MANOLO SIERRA

Daniel cree la última feria tuvo que ser cuando «yo tenía yo 13 años». Este vecino de Quintanilla, de 83 años, recuerda que su padre le dio un billete de 25 pesetas, «que era rojo» y le advirtió que no le engañaran. «Compré una navaja a una mujer de Taramundi y unas avellanas».

Bajo cuatro o cinco lonas grises y blancas se improvisaba la fiesta: un bar despachaba vino de Valdevimbre y las primeras cervezas y gaseosas, mientras la gente llegaba a caballo, en carro y, ya hacia el final de sus días, en ruidosas motocicletas. La de Santa Marina era, junto a las de Piedrafita, El Puertu o El Campo, una de las ferias más importantes de la comarca. Al caer la tarde, los tratos daban paso al baile y los calores del verano animaron noviazgos y bodas. Las mozas de la contorna traían en una bolsa los zapatos nuevo para bailar, para no estropearlos por el camino.

Este valioso inventario de recuerdos —como el de aquel café de puchero que traían en grandes recipientes y que «no sabía tan bien»— no se ha perdido. 

Dos mujeres con varios niños en la feria de Santa Marina en los años 60.FONDO FAMILIAR DE ISABEL SIERRA Y MANOLO SIERRA

El proyecto Cultur-Monts lo ha rescatado a través de un Laboratorio de Memoria vecinal. Se trata de una iniciativa de transferencia de conocimiento impulsada por el Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit-CSIC) y la Reserva de la Biosfera de Babia, con financiación del programa europeo Interreg Sudoe. 

Seis décadas después el espíritu de Santa Marina renace este sábado, a partir de las 12.00 horas, en Quintanilla de Babia. Incluso el cartel, autoría de la ilustradora Elia Mervi, con raíces en Quintanilla, constituye un ejercicio de recuperación de los recuerdos sobre ese evento ya desaparecido.

En la organización del evento colaboran el Ayuntamiento de Cabrillanes, la Junta Vecinal de Quintanilla de Babia y la Asociación Cultural El Rancón.  

Un paseo interpretado del paisaje de Quintanilla, guiado por especialistas en geografía, tradición oral y arqueología, es el punto de partida de esta reedición que rescata de forma multidisciplinar el patrimonio cultural, la memoria y la geología del paisaje babiano en lugares de Quintanilla como El Rancón, Las Machadinas y La Peña l’Escañu.

A mediodía, en el ambigú de la Junta Vecinal en El Campu la Fiesta, habrá comida a precios populares con caldereta y morcilla babiana. La apertura oficial de la Feria de Santa Marina está prevista a las 16.15 horas en Los Entralgos. Bajo una gran carpa, productores y asociaciones locales, junto a una exposición de iniciativas culturales, mostrarán el dinamismo de la Babia actual.

Vecinos de Peñalba de los Cilleros se dirigen a la feria de Santa Marina en los años 40.FAMILIA DE LICINIA CARBALLIDO

A lo largo de la tarde se presentará un laborioso trabajo de recogida de la toponimia tradicional de Quintanilla (Quintaniella), así como proyectos desarrollados en la Reserva de la Biosfera de Babia por estudiantes universitarios de los programas Campus Rural y Ralbar, que muestran el potencial del patrimonio local como recurso de conocimiento y desarrollo territorial. 

Las experiencias de dinamización cultural de la comarca, como el trabajo de la Asociación Vaqueros de Alzada de Torrestío, tienen también un hueco en el programa. Los más pequeños podrán participar en un taller de creación artística dinamizado por la Asociación Cultural El Rancón.

 La jornada culminará con la música y el baile como protagonistas, recordando su importancia en la antigua Feria de Santa Marina. A partir de las 18.00, el Grupo de Baile Calecha de la vecina localidad de Villaseca de Laciana realiza una exhibición de bailes tradicionales de la Montaña Leonesa. Una hora más tarde, un taller participativo de música y baile popular cuenta como guías con Ramsés Ilesies, Xosé Ambás, David Álvarez Cárcamo y Octavio Trapiella.

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«Recuperar la Feria de Santa Marina va más allá de reavivar una celebración desaparecida», señala la organización. La memoria, el patrimonio y las tradiciones son palancas con las que se busca reforzar los vínculos vecinales y el arraigo y generar comunidad en una comarca que afronta importantes retos demográficos. Santa Marina quiere ser una cita de futuro.

Un viaje por la identidad de la comarca

12:00 h | Paseo interpretado: Especialistas en geografía, tradición oral y arqueología guiarán una ruta para descifrar el paisaje y la historia de lugares emblemáticos como El Rancón, Las Machadinas y La Peña l'Escañu.

A mediodía | Comida popular: El Campu la Fiesta acogerá una comida a precios populares con caldereta y la imprescindible morcilla babiana.

16:15 h |
Apertura de la Feria (Los Entralgos): Bajo una gran carpa, productores, artesanos y colectivos locales mostrarán el dinamismo y el músculo de la Babia actual.

Tarde de cultura y arraigo: Se presentará el minucioso trabajo de recuperación de la toponimia tradicional de Quintanilla/Quintanieḷḷa, además de varios proyectos universitarios de los programas Campus Rural y Ralbar enfocados en el patrimonio local. También habrá espacio para conocer la labor de dinamización de la Asociación Vaqueros de Alzada de Torrestío y un taller artístico infantil a cargo de El Rancón.

18:00 h | Música y baile tradicional: La jornada cerrará honrando el viejo espíritu festivo. Primero, con una exhibición del Grupo de Baile Calecha (Villaseca de Laciana); y a las 19:00 h, con un taller de música popular impartido por Ramsés Ilesies, Xosé Ambás, David Álvarez Cárcamo y Octavio Trapiella, que repasará los sones de todas las comarcas que antaño se daban cita en la pradera.