Diario de León

La apertura de una pista forestal pone en peligro un bosque centenario de Oville

Cumbres Vivas alerta de movimientos masivos de tierra, daños a varios robles y afecciones al Porma

Denuncian el uso de maquinaria pesada, lo que eleva el riesgo de incendio.

Denuncian el uso de maquinaria pesada, lo que eleva el riesgo de incendio.Alex Fernández y Fabio Morán

María Carnero
León

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La apertura de una pista forestal en el monte La Cota de Oville, en la montaña leonesa, ha generado una fuerte controversia ambiental. La Asociación Plataforma Cumbres Vivas ha presentado una denuncia ante la Junta de Castilla y León en la que reclama la paralización inmediata de unos trabajos que considera de gran impacto ecológico.

Según la organización, las obras han abierto una vía de unos diez metros de anchura que parte del pinar situado en la base del Pico Cueto, atraviesa la explanada de Ricueto y se adentra un kilómetro y medio en el bosque de La Cota de Oville. La asociación asegura haber comprobado sobre el terreno la ejecución de los trabajos mediante maquinaria pesada y sostiene que ya se han producido daños visibles. Entre las principales afecciones figura el importante movimiento de tierras generado por la apertura de la pista. La plataforma afirma que grandes cantidades de piedra y suelo han sido desplazadas hacia las laderas que descienden al arroyo Caballín, donde pueden observarse bloques rocosos desprendidos y acumulaciones de materiales susceptibles de ser arrastrados por las lluvias. Los conservacionistas alertan de que la erosión provocada por las obras podría transportar sedimentos hasta el arroyo y, posteriormente, al río Porma, con posibles consecuencias para la calidad de las aguas y los ecosistemas acuáticos. Asimismo, advierten de la presencia de restos vegetales abandonados en la zona que, una vez secos, podrían incrementar el riesgo de incendios forestales. La asociación denuncia también daños en alrededor de una treintena de robles medianos y grandes, algunos con raíces expuestas, sistemas radiculares afectados o incluso derribados por la maquinaria. No obstante, considera que el impacto real va más allá de los árboles visibles, al afectar a la estructura del suelo, los hábitats forestales y la fauna asociada. La Plataforma Cumbres Vivas destaca que La Cota de Oville es uno de los bosques mejor conservados del entorno, formado principalmente por robles albares y acebos. Además, subraya su ubicación entre dos espacios de la Red Natura 2000, las Hoces de Vegacervera y el Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre, por lo que considera imprescindible evaluar cualquier actuación desde una perspectiva de conectividad ecológica. La organización cuestiona la necesidad de la nueva infraestructura, al considerar que la zona ya dispone de cortafuegos y accesos forestales. También critica el uso de maquinaria pesada en pleno verano, cuando el riesgo de incendios es mayor. Ante esta situación, la asociación solicita la suspensión cautelar de las obras, acceso completo al expediente administrativo, incluyendo la justificación del proyecto, el presupuesto, los estudios de impacto ambiental, la valoración de daños y las autorizaciones. Asimismo, reclama que la información sea facilitada por escrito, dentro de los plazos previstos por la normativa sobre acceso a la información ambiental.

Último refugio del urogallo y «casa» del oso y desmán

La organización destaca la presencia de ejemplares de gran valor biológico, algunos con diámetros superiores al metro en la base del tronco, y subraya la importancia ecológica de las formaciones de acebo para la fauna durante los meses invernales. Entre los argumentos expuestos en la denuncia figura también la relevancia faunística del territorio. La asociación recuerda que este bosque constituyó uno de los últimos refugios del urogallo cantábrico y considera que podría desempeñar un papel estratégico en futuros programas de recuperación de esta subespecie. Asimismo, señala que el área es utilizada con frecuencia por el oso pardo cantábrico y apunta a la existencia de indicios de presencia del desmán ibérico en el arroyo Caballín, una especie protegida por la legislación nacional y europea. Los ecologistas temen el aumento de sedimentos en los cursos de agua y la alteración de los hábitats ribereños.
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