El recuerdo de una inmejorable convivencia
Desde 1975, unos 300 caboverdianos llegaron a Laciana para trabajar en las minas

Un momento de la visita a Laciana.
La buena convivencia entre lacianiegos y Caboverdianos a partir del año 1975 en la comarca de Laciana es algo inolvidable para ambas zonas, y es que con el auge de la minería, muchos ciudadanos de Caboverde llegaron al valle para trabajar en las mismas «fue un sentimiento muy agradable, en la mina tuvimos unos compañeros fuera de serie» así lo explica Alcides Almeida, quien llegó a Villablino con tan solo 17 años de edad, quien comenzó sus labores en los exteriores de la explotación minera, ya que «era menor de edad y hasta no cumplir los 18 no podía entrar» y ahora es el presidente de la asociación de Caboverdianos de Torrevieja, un lugar al que muchos fueron a vivir tras su prejubilación minera.
Un hombre que reconoce que la comarca les dió trabajo pero también encontraron amigos y que la manera en que la gente los recibió «fue increible». Y es que Villablino contaba además con algún local, como la Tasca donde las dos culturas se mezclaban «ibamos a cantar y a bailar, pero no sólo nosotros también los lacianiegos» aclaraba Alcides, mientras recuerda que «llevamos a Laciana en nuestro corazón», y tanto es así que esta asociación celebra, todos los años, la patrona de los mineros, Santa Bárbara. Un acto al que el año pasado invitaron al alcalde de Villablino, Mario Rivas, al que Alcides le explicó que en la comarca no había ningún lugar que recordara el paso de los caboverdianos por Laciana, mientras que en Torrevieja hay un parque llamado Caboverde. Y tras estas palabras y ya en marcha la pista pump truck en el barrio de Colominas, se decidió que llevará el nombre de «Área Recreativa de Colominas».
Un lugar emblemático tanto para lacianiegos como para caboverdianos «ese pedazo de tierra que han puesto ahí va a estar eternamente en nuestros corazones», considerando que «eso no se consigue así de fácil». Una convivencia «excepcional» ya que según Alcides, ellos mostraron su cultura, pero «no la impusimos, nos adaptamos a Laciana y aprendimos la cultura de aquí» y es que para este caboverdiano «creo que en ningún país del mundo hay una mejor convivencia que la hubo en Laciana».
En este sentido, Alcides recuerda que fueron más de 300 caboverdianos los que llegaron a la comarca a trabajar, algunos de ellos se casaron con mujeres lacianiegas y otros trajeron a sus esposas de Caboverde. Y con los matrimonios llegaron los hijos «menos de tres niños, los caboverdianos no teníamos», lo que suponía una gran población infantil que convivía con los hijos de padres españoles, todo un ejemplo de conivencia.