Lucillo reúne a lo más granado de la Maragatería
La cita será un recuerdo para los devastadores efectos del incendio del año pasado en la zona

Imagen de archivo de una edición anterior.
Cada año se celebra en una localidad diferente de los cinco municipios miembros para fomentar la convivencia vecinal mediante pasacalles, bailes maragatos y comidas populares.
La localidad maragata de Lucillo alberga este sábado 29 de agosto la romería más corporativa de las tres que tienen lugar en la comarca. Son conocidas la de la Virgen de los Remedios, que vendrá en octubre a Luyego de Somoza y la de la rogativa del agua, que se dedica a la Virgen de Castrotierra. Pero la que tiene más esencia de Maragatería pura es la que concentra a los cinco pueblos que componen el municipio. A saber: Brazuelo, Lucillo, Luyego de Somoza, Santiago Millas y Santa Colomba de Somoza. Cada año se celebra en una localidad diferente de los cinco municipios miembros para fomentar la convivencia vecinal mediante pasacalles, bailes maragatos y comidas populares. Con esta fiesta de hermandad, se pretende, además de dar carpetazo al mal sueño que fue el episodio del fuego del. año pasado que desde el Teleno amenazó a Pobladura, Filiel, Piedrasalbas, Busnadiego, Chana, Boisán y el propio Lucillo. Las celebraciones comenzarán a las 12.45 horas con la recepción de las autoridades en las inmediaciones de la iglesia de Lucillo antes de la celebración de la Santa Misa a las 13.15 horas. A las 14.00 horas, tras la Eucaristía, comenzará el desfile de pendones hasta el paraje «El Bustillo» donde habrá una paella popular desde las 14.30 horas y baile maragato a partir de las 17.00 horas. El programa repite practicamente los eventos programados para el año pasado, tristemente suspendidos por causas de fuerza mayor. El presidente de la Mancomunidad de Municipios de la Maragatería, Pedro de Cabo, aprovecha esta oportunidad para agradecer a todas las personas que han colaborado en la defensa y protección de nuestros pueblos y montes. «Nuestro agradecimiento a los vecinos que con generosidad y valentía decidieron quedarse voluntariamente a defender nuestros pueblos, aquellos voluntarios llegados de municipios cercanos e incluso de otras provincias, que sin descanso ofrecieron su apoyo en las labores de extinción, avituallamiento, vigilancia y desbroce». El canto a la costumbre maragata hace de la feria una prueba de su innegable valor cultural.