Mayor control de los solares abandonados en Castrocalbón

El incendio en Castrocalbón
El Ayuntamiento de Castrocalbón ha aprobado una ordenanza que obliga a los propietarios a limpiar y desbrozar solares y parcelas, con sanciones de hasta 5.000 euros para las infracciones más graves, una medida que llega un año después del incendio que arrasó parte del municipio el verano de 2025.
La normativa, publicada este lunes en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP), nace con el objetivo de garantizar las condiciones de seguridad, salubridad y ornato público en todo el término municipal y, de forma expresa, de reducir el riesgo de incendios en las zonas próximas a los núcleos habitados.
El consistorio justifica la medida por la acumulación de maleza, residuos, escombros y basuras en parcelas sin mantenimiento, una situación que, según recoge el texto, puede favorecer la proliferación de insectos y roedores y aumentar el peligro de fuegos, especialmente durante los meses de verano.
Críticas
La decisión llega apenas dos meses después de que el alcalde, Luis Antonio Cenador Pérez, advirtiera de que, tras el devastador incendio de 2025, las administraciones no habían adoptado suficientes medidas preventivas y alertara del riesgo que suponían los solares abandonados para las viviendas del municipio. Entonces aseguró que existían parcelas que podían convertirse en «un riesgo real» para los vecinos.
El incendio afectó a siete viviendas de Castrocalbón y a otras dos en Felechares, además de provocar daños en explotaciones ganaderas, colmenares, pastos y terrenos agrícolas de la zona.
La nueva ordenanza será aplicable no solo a solares urbanos y urbanizables, sino también a terrenos rústicos situados a menos de 300 metros del casco urbano. Sus propietarios, usufructuarios o arrendatarios estarán obligados a mantenerlos libres de vegetación espontánea, residuos, escombros y cualquier material inflamable susceptible de provocar un incendio.
Asimismo, queda prohibido utilizar la quema de restos vegetales como método de limpieza y se establece la obligación de eliminar la maleza y retirar los residuos generados por las labores de desbroce.