Manuel Morán, rabadán de los Montes de Luna: «Ser pastor es tan valioso como ser médico o ingeniero»

Manuel Morán, con su rebaño de ovejas cornudas en pagos de Valcabado tras bajar de la montaña.GAITERO

León

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Heredero de una antigua estirpe de pastores, Manuel Morán Díez luce este domingo en su pueblo, Los Barrios de Luna, como rabadán en la Fiesta del Pastor. Un título que le produce satisfacción pero asume con la naturalidad de quien ha dedicado cada día de su vida al campo.

Nacido en una familia donde la ganadería es herencia viva —su abuela ya bajaba el ganado a la ribera y subía a los puertos de Vivero y Orallo durante la guerra—, Morán representa la continuidad y el amor incondicional por una profesión que define como «tan valiosa como la de un médico o un ingeniero». 

A sus 64 años y con un rebaño que ronda las mil ovejas y medio centenar de cabras, su pasión no ha menguado un ápice. «Tengo la misma ilusión por criar corderas, perros o cabras hoy que la que tenía cuando empezaba con 20 años», asegura.

Más orgullo que de cualquier título siente de su rebaño. «Todos los rebaños son únicos, pero no creo que en España haya nadie con mil ovejas y que todas tengan cuernos como las mías», destaca este ganadero que hace la trasterminancia entre Valcabado y Torrestío y que ha perdido la cuenta de los trofeos de sus perros mastines.

Bomberas del monte desde siempre

Frente al discurso actual sobre el papel de la ganadería en la prevención de incendios forestales, el pastor puntualiza que esta labor ambiental no es ninguna novedad: «Eso ha sido así de antes y de siempre, no es que de unos años para acá se hayan hecho bomberas. Lo que pasa es que ahora quedan menos ovejas y al bosque le tira más la maleza». 

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Con el lobo es rotundo. En sus décadas por puertos como Torrestío, Montrondo o Vivero «nunca lo he visto» ni sus ovejas lo han sufrido. «Le habrán visto mis mastines». A Morán le apena atisbar su jubilación sin continuidad clara para su rebaño. «No quiero ni pensarlo. Me va a dar mucha pena, y te garantizo que ellas se van a acordar de mí».