Luz verde a los visores diurnos para caza mayor y nocturnos para el jabalí
La Junta autoriza su uso en la caza por ser un elemento de «carácter selectivo y no masivo»

El Bocyl publicó este martes la orden sobre el uso de visores en la caza.
Desde hoy miércoles se podrán utilizar en Castilla y León visores para la caza diurna de jabalí, ciervo, corzo, gamo y muflón, en las modalidades de rececho y aguardo o espera, y también los visores térmicos y otros dispositivos de visión nocturna para la caza del jabalí durante las esperas nocturnas.
Son medidas con las que la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental que busca mejorar la eficacia de la actividad cinegética ante el incremento de los accidentes de tráfico provocados por fauna silvestre y los daños ocasionados a explotaciones agrarias y ganaderas. El Boletín Oficial de Castilla y León (BOCyL) publicó este martes la orden que autoriza la caza sostenible, el transporte, la tenencia y el empleo de determinados dispositivos auxiliares al amparo del artículo 32.3 de la Ley 4/2021, de 1 de julio, de caza y de gestión sostenible de los recursos cinegéticos de Castilla y León.
En concreto, la orden permite en la caza diurna del jabalí, ciervo, corzo, gamo y muflón el transporte, la tenencia y el empleo de dispositivos de visor que incluyan un convertidor de imagen o un amplificador de imagen electrónico, incluidos los visores térmicos, siempre que no se encuentren acoplados o montados en el arma durante la acción de caza.
Y también en el caso del jabalí, en la modalidad de aguardo o espera, fuera horario diurno de caza, se permite el transporte, la tenencia y el empleo de dispositivos de visor que incluyan un convertidor de imagen o un amplificador de imagen electrónico para tiro nocturno, incluidos los visores térmicos, se encuentren o no acoplados o montados en el arma durante la acción de caza.
La Consejería de Agricultura justifica la medida por el «aumento significativo» de los accidentes de circulación relacionados con especies cinegéticas, así como por el crecimiento de las reclamaciones por daños causados por ungulados en explotaciones agrícolas y ganaderas. Además, apela al enfoque preventivo de «Una Salud» (One Health), que relaciona la salud humana, animal y ambiental, para reducir los riesgos derivados de la interacción entre fauna silvestre, ganado y personas.
La orden considera que la experiencia acumulada tanto en Castilla y León como en otras comunidades autónomas demuestra que estos dispositivos permiten una identificación selectiva de las piezas de caza y no constituyen métodos de captura masivos o indiscriminados.
La principal novedad afecta a los aguardos nocturnos de jabalí, donde sí podrán utilizarse los dispositivos de visión nocturna o térmica montados en el arma, una posibilidad hasta ahora restringida por la legislación autonómica de caza.
La autorización estará condicionada a que el cazador disponga de un permiso nominativo expedido por el titular del coto o su representante legal.
Asimismo, la orden establece que no se podrá efectuar un disparo basándose únicamente en la imagen térmica, sino que deberá identificarse previamente la especie y comprobar que cumple las condiciones autorizadas de edad, sexo o aprovechamiento.
La norma publicada este martes excluye expresamente la caza menor, las capturas de cabra montés y rebeco, así como modalidades colectivas como monterías, ganchos, caza al salto o en mano.