Milagros Alario destaca el potencial de varias comarcas leonesas para las mujeres
La profesora subraya que el reto «es garantizar que las quieran quedarse o volver puedan"

Milagros Alario Trigueros antes de la conferencia en el Aula Magna de Biológicas.
¿Pueden los pueblos de León ofrecer un futuro a las mujeres jóvenes? Para Milagros Alario, profesora de Geografía de la Universidad de Valladolid (UVA), la respuesta pasa por empezar a hablar del derecho a quedarse en el medio rural más allá del debate de la despoblación. «No se trata de conseguir que todo el mundo viva en los pueblos, sino de garantizar que quienes quieran hacerlo puedan desarrollar allí su proyecto vital en condiciones de igualdad», asegura la experta.
Uno de los principales obstáculos para el arraigo en los pueblos es el mercado laboral. «Las mujeres jóvenes, especialmente las que cuentan con una formación superior, encuentran dificultades para acceder a empleos acordes con su cualificación en unos entornos rurales donde las oportunidades profesionales son más limitadas», seañaló. Problemas de movilidad y carencias en determinados servicios se añaden al reto demográfico.
Milagros Alario Trigueros, palentina de origen, participó este miércoles en el XIX Ciclo de Divulgación Científica y Cultural de la Universidad de León y la Fundación Carolina la conferencia ‘Retos y oportunidades de los espacios rurales para las mujeres en Castilla y León’.
La profesora hizo hincapié en la diversidad del medio rural en una comunidad tan extensa. Las oportunidades varían de un territorio a otro, tanto por su estructura económica como por sus recursos y servicios. En la provincia de León las «mayores especificidades están en El Bierzo, como es obvio, pero también en Tierras de León y El Páramo porque tienen potenciales productivos y de paisaje muy específicos», subrayó.
Alario desterró el concepto de ‘mujer rural’ como una realidad homogénea. Las mujeres que viven en el medio rural o que podrían instalarse «también son diversas: sus necesidades y expectativas dependen de su formación, sus circunstancias personales y el tipo de proyecto profesional que quieran desarrollar», subrayó.
El emprendimiento es la vía de incorporación laboral con más oportunidades para las mujeres en el medio rural desde la década de los 90. «Esta vía puede facilitar la incorporación de mujeres con distintos niveles de formación y contribuir a generar actividades alternativas a los sectores tradicionales».
En este sentido, destacó la aportación de la Red Pame (Puntos de Apoyo a la Mujer Emprendedora) de Castilla y León, vinculada a los grupos de acción local (GAL) para informar, orientar y acompañar a quienes desean poner en marcha un negocio.
El relevo generacional en los servicios rurales es la vez un reto y una oportunidad. «La llegada de nuevas profesionales y emprendedoras puede ayudar a mantener estos servicios, introducir innovación y reforzar la actividad económica de los pueblos». La experta señaló que estas iniciativas no suponen una solución masiva a la despoblación, pero tienen un impacto cualitativo: cada nuevo proyecto puede contribuir a fijar población, mejorar la oferta de servicios y dinamizar el territorio.
La profesora planteó la necesidad de simplificar los trámites burocráticos y que las administraciones acompañen a quienes emprenden para optimizar ayudas para abrir pequeños negocios. A su juicio, no tiene sentido aplicar las mismas exigencias administrativas a un comercio de un pueblo de 50 habitantes que a uno de una ciudad.
Cambio de mentalidad
No solo las administraciones tienen tarea. La profesora apela a un cambio de mentalidad en una sociedad urbanita. «La posibilidad de desarrollar una vida en el medio rural no implica necesariamente trabajar en el mismo municipio.
Los cambios en la movilidad y en las formas de organización del trabajo permiten contemplar opciones distintas, desde residir en un pueblo y desplazarse a otro lugar para trabajar hasta desarrollar allí una actividad profesional propia», explicó. Alario anima especialmente a los jóvenes a no descartar de antemano esta alternativa. Aunque reconoce que el mundo rural tiene problemas y no debe idealizarse, considera que ofrece oportunidades que merecen ser valoradas. León y Castilla y León cuentan con un importante patrimonio natural y cultural, recursos productivos y espacios con diferentes grados de dinamismo económico. «El reto está en identificar los valores y recursos de cada lugar y convertirlos en oportunidades», añadió. Para ello, concluyó, las iniciativas deben surgir desde el propio territorio, con la participación de quienes mejor conocen sus necesidades y posibilidades.