Fapas cuestiona la fiabilidad del censo de 370 osos de la Cordillera Cantábrica
La organización pide transparencia en la metodología y en los resultados de los estudios genéticos

Radiomarcaje de un ejemplar en el Alto Sil leonés.
El Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas) cuestiona la fiabilidad del censo que sitúa en 370 ejemplares la población de oso pardo de la Cordillera Cantábrica y reclama información sobre la metodología utilizada para obtener esa cifra. La organización sostiene que «el seguimiento de la especie ha dejado de apoyarse en un sistema que permita contrastar de forma independiente los resultados».
Fapas recuerda que durante décadas el seguimiento de las osas con crías fue una de las principales herramientas para evaluar la evolución de la población cantábrica. Este método permitía identificar cada año a las hembras reproductoras y realizar estimaciones a partir de su seguimiento. Según la entidad, las administraciones han sustituido progresivamente este procedimiento por los censos genéticos, cuya aplicación considera insuficientemente documentada.
Como ejemplo de las diferencias entre estimaciones, la organización señala que el primer censo de la población oriental de Castilla y León calculó unos 50 ejemplares, mientras que otro estudio realizado apenas tres años después elevó la cifra hasta los 120. Fapas afirma que no ha podido acceder a información detallada sobre la metodología del estudio genético que cifra en 370 los osos de toda la cordillera, por lo que considera que no es posible comprobar de forma independiente la fiabilidad de sus resultados.
Frente a estas cifras, la organización asegura haber retomado el seguimiento de las hembras con crías para evaluar la situación de la población oriental. A partir de sus observaciones, estima que en esta zona hay actualmente entre seis y ocho hembras reproductoras, una cifra que contrasta con la población total de 120 ejemplares atribuida a ese sector en los censos genéticos.
Fapas también cuestiona la falta de acceso a los datos empleados por las comunidades autónomas para sus estimaciones. La entidad señala que el trabajo de campo incluye la recogida de pelos y excrementos, el seguimiento de ejemplares y el uso de cámaras de fototrampeo, pero sostiene que los resultados no pueden ser contrastados por investigadores u organizaciones ajenos a las administraciones.
La organización extiende sus críticas a los proyectos de captura y seguimiento de osos mediante dispositivos satelitales. Según expone, no dispone de información suficiente sobre sus objetivos, desarrollo y resultados, pese a considerar que esta técnica podría aportar datos relevantes para el seguimiento de la población.
En este contexto, Fapas apunta a la mortalidad por causas no naturales como uno de los aspectos que deberían investigarse con mayor profundidad. La entidad plantea que los programas de seguimiento satelital podrían contribuir a esclarecer las pérdidas de ejemplares.