Un monumento en honor a los donantes de sangre
El propósito de los munícipes era construir en el solar un teatro que sustituyera al entrañable «Coliseo Bañezano», inaugurado en 1845 y por entonces ya muy deteriorado. Pero la loable iniciativa no se llevaría finalmente a efecto, estando ocupado el lugar en nuestros días por la ya citada Plaza de Abastos, un enclave pleno de actividad y bullicio social. Siguiendo nuestro recorrido entre una panorámica conformada en general por viviendas de modernas características, alcanzamos el verde espacio donde se ubica el monumento que reconoce la labor de los donantes de sangre, inaugurado el día 29 de julio del año 2001. Una jornada que reunió en la ciudad a personalidades como Francisco Mendaña y Martín Manceñido, acompañados por personajes locales que han colaborado altruistamente con la hermandad, destacando el poeta Antonio Colinas o el antes citado don Conrado Blanco. En el monumento figura la siguiente inscripción: «La Bañeza a los Donantes de Sangres». Enfilando la parte final de la arteria, la frecuencia de las construcciones se va espaciando y surgen zonas sin edificar. El trayecto último está dispuesto en un ascenso que deja en su parte derecha al bautizado como «Jardinillo La Bañeza», y de frente la Estación de Ferrocarril, punto final de la Avenida Vía de la Plata. Todo un referente nostálgico cuyos orígenes se remontan al lejano año de 1889. Efectivamente, en el mes de julio del citado año resonaron las campanas del Salvador y de Santa María, mientras las casas de nuestra calle protagonista lucían festivas guirnaldas y coloridos gallardetes. El Ayuntamiento en pleno, acompañado por la banda de música, caminó desde la Plaza Mayor hasta este lugar para inaugurar oficialmente el servicio ferroviario, en lo que fue una jornada memorable dentro del calendario emocional de La Bañeza.