«El que más ha perdido ha sido el pueblo»
Los afectados consideran que tras el incidente las relaciones entre los vecinos empeoraron
Adolfo Beneitez huye del rencor hacia nadie, pero en sus palabras se traduce cierta tristeza por lo que considera fue una estafa que no sólo tiene un nombre, el de Jacinto González, como promotor, sino e

«Lo triste es que al final nos hemos quedado sin el dinero y sin el monte. Lo segundo fue por una decisión de Defensa que tuvo su compensación en forma de millones de pesetas, pero lo segundo fue por la negligencia, mejor dicho, por la mala fe de ciertas personas», asevera Adolfo, hombre activo donde los haya que mientras responde a las preguntas intenta arreglar un viejo ciclomotor a pocos metros de su casa, «el dinero va a ser difícil recuperarlo. Nos estafaron unos y otros y al final el pueblo es el que ha salido perdiendo. Es difícil que lo podamos olvidar. Antes, sólo con los intereses, en el pueblo se hacían cosas. Se tenía dinero para asfaltar calles, para la acometida del agua y para más cosas que ahora deben quedar aparcadas al no tenerlo». Para Adolfo Beneitez, «quizás lo único bueno es que la fractura vecinal que se produjo parece que se ha superado». Casi a la entrada del pueblo, Benjamín Cordero y su mujer, refutan la opinión de Adolfo. «La estafa del oro ha traído al pueblo tristeza. Aunque mi deseo es poder recuperar el dinero, aunque no sea todo, lo cierto es que lo veo casi como un imposible. Ahora que era cuando más falta nos hacía para acometer obras no lo tenemos y eso, quiera o no, te hace despertar un sentimiento de frustración. Además, para invertir no se contó con el pueblo cuando el dinero era de todos los vecinos».