Diario de León

LA BAÑEZA CARNAVAL 2003

La ciudad entierra la sardina y se ensaña con los ediles en las coplas

Los políticos de La Bañeza ardieron con la sardina, en el tradicional entierro que pone fin al Carnaval bañezano. En la celebración del funeral se leyeron las tradicionales coplas y ni uno sólo de los miembros de la corp

Esther Ruvira de la Fuente lee la copla ganadora ante el féretro de la sardina.

Esther Ruvira de la Fuente lee la copla ganadora ante el féretro de la sardina.

Publicado por
Alberto Domingo Redacción - LA BAÑEZA.
León

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Las coplas del entierro de la sardina no dejaron político sin improperios. En especial, fueron blanco de las críticas de estos populares versos la multitud de alcaldes de esta legislatura, los portavoces de los grupos municipales e incluso algún que otro consejero relacionado con el circuito de velocidad, cuyo nombre conocen todos, e incluso las vacas que han abatido en Cabrera «los señores de la guerra». Pero antes, la fúnebre comitiva partió del bar Industrial, acompañando al cadáver con lloros de plañideras y serios barbudos con capa y farol rematado con un pececillo. Ya sonaba la música bullanguera, ya se oían los lloros y los lamentos, mientras la plaza Mayor se llenaba hasta los topes. Abstención En un pequeño escenario, situado junto al Ayuntamiento, fue depositado el féretro ante la concurrencia y dos peñistas leyeron algunas de las coplas más interesantes. Entre una y otra, los apenados sardineros recitaban el «llorad, hermanos, llorad. Llorad escamas y espinas, que nadie nos va a quitar que enterremos la sardina». Acabada la selección, Esther Ruvira, primera poetisa premiada por este certamen, leyó su copla y recibió el trofeo y el jamón. Ruvira llama ineptos a los ediles, les acusa de cantar mal las coplas o de no haberlas aprendido e invita a los bañezanos a abstenerse en las próximas elecciones. En el lado positivo, la premiada pone como ejemplo a la junta directiva del Hogar del Jubilado. Ruvira, una mujer madura, no pudo ocultar su nerviosismo antes de empezar a leer, lo que hizo con aplomo, y arrancó algún aplauso del público durante la declamación, en tres o cuatro ocasiones. Como final, se repartió el escabeche, que evidentemente fue muy de agrado de todos los presentes. Por último, esta fue la edición con más coplas de los últimos años...

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