Diario de León

Dos cruces marcadas en la tapia sirvieron para identificar las sepulturas, según el pedáneo y un vecino SALUDES DE CASTROPONCE

El cementerio del pueblo guarda los restos de dos «paseados» en 1936

Dos de los difuntos que permanecen enterrados en el cementerio de Saludes de Castroponce son de identidad desconocida

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Alberto Domingo Redacción - LA BAÑEZA.
León

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Salatiel Mateos, vecino de Saludes, y Edmundo Carrera, alcalde pedáneo, tienen ahora 72 y 71 años respectivamente, por lo que su memoria sobre los sucesos se difumina en una infancia que marcó el conflicto. Cuentan que, en 1936, se encontraron tres cadáveres en las inmediaciones del pueblo: «Uno, junto a la Nacional VI, en el camino de Maire; otro en un bodega, semienterrado, con el cuerpo lleno de alfileres y otro más, en la carretera de Altobar, en la cuneta, cerca de la Nacional VI». Sin embargo, sólo dos de ellos fueron enterrados en el cementerio de la localidad «por ser municipal y no de la Iglesia», dice Salatiel Mateos, «y, durante muchos años, vimos las cruces que se marcaron en la pared para indicar las sepulturas». Salatiel, que contaba seis años, recuerda que «vi como a uno de los cadáveres lo traían hasta aquí en un carruaje», pero no sabe de quiénes se trata al igual que le ocurre a Edmundo Carrera. Siempre se ha comentado en Saludes que «el de los alfileres era de Colinas de trasmonte, aunque nunca lo supimos con certeza, y, además, ahijado del entonces gobernador civil de Zamora. Por eso, detuvieron a los «matones», que uno de era de aquí y el otro de Audanzas del Páramo. Actuaban por dinero, mandados por otros, por los de la Falange, y nunca hubo motivos para matar a la gente si no eran que si la novia o vete tú a saber». Las sepulturas En el cementerio, construido tras la proclamación de la Segunda República Española, Salatiel y Edmundo, con los papeles de los propietarios de las sepulturas en la mano, se atreven a asegurar, casi con total certeza, dónde se encuentra uno de los «paseados» y suponen dónde se enterró al otro. Además, «muchos compraron el terreno teniendo en cuenta dónde estaban», afirma Edmundo Carrera, que también ha consultado con otros mayores del pueblo. Salatiel Mateos y Edmundo Carrera recuerdan este caso de manera especial, pues en su familia vivieron la persecución que originó la guerra, en ambos casos, por parte del bando alzado. Mateos explica que su hermano, Valeriano, que falleció hace dos años, «podría contar bastante más de los que están enterrados aquí, pero bastante tuvo con lo suyo», mientras que uno de los «paseados» de Saludes era primo de Edmundo Carrera.

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