OPINIÓN Juan Vázquez
Por si se presenta McGiver
Es una lacra nacional que vuelve cada vez que se considera ya erradicada, y que trae consigo el tufo más rancio del despotismo y la desvergüenza de tiempos pasados, cuando posar el culo en una alcaldía era como estampar la firma en la escritura de propiedad del Ayuntamiento. Que tres altos cargos del PP intenten colocar a dedo a cinco parientes y amigos en la Diputación es un hecho que debe dar rabia y asco a los ciudadanos de bien, que deben castigarles. Esta alcaldada la tiene que pagar el PP, y si sus responsables no consideran justo que el partido sufra por los errores personales de algunos de sus representantes, que tengan la valentía de promover reformas en favor de las listas abiertas y de la elección directa en la Diputación. Con eso dejarían al partido al margen de actuaciones personales, pero se admiten apuestas diez contra uno a que no lo harán. Lo que no se explica en este caso es por qué sólo se presentan cinco enchufados a estas oposiciones cuando hay seis plazas disponibles. Tras analizar la cuestión se abren tres posibles hipótesis que a continuación se pasa a analizar. La primera hipótesis es que les diera vergüenza, pero rápidamente ha quedado descartada por un ataque agudo de risa nada más plantearse. Otra posibilidad era que no hubiera más parientes y amigos por colocar, algo poco probable, porque es sabido que éstos se reproducen por esporas cuando se trata de chupar del bote. Por descarte del resto, la hipótesis más plausible es que, por precaución, se reserva una plaza para aquel miserable que, aún sin tener padrino, saque la mejor nota en la oposición. No vaya a ser que se presente McGiver para una plaza de mecánico y luego haya que explicar por qué suspendió.