Diario de León

CRÉMER CONTRA CRÉMER

Tentaciones de don Francisco

Publicado por
VICTORIANO CRÉMER
León

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DICEN los que se enorgullecen de saberlo todo, que una imagen o sease una fotografía vale por mil palabras. ¡Ya será menos! A mí, por la cuenta que me tiene, me parece más valiosa una palabra bien dicha, en el momento oportuno, que mil fotografías, por ejemplo, de chicas de esas que se encierran en un hotel o en una isla o en un recinto para subnormales eróticos. Y sin embargo... Andaba yo a vueltas con el nuevo Diario, tan abierto, tan contundente, tan agudo e intencionado, procurando entender el jeroglifismo de las elecciones que, como el rayo de Miguel Hernández, nunca cesan, cuando saltó de entre la maraña de la letra impresa una fotografía. Declaro con la mano puesta en el Fuero Juzgo que nunca, jamás, en los muchos años que porto y mucho más en los que me puedan quedar, nunca digo me ha sido posible dar con un documento más terminante que esa fotografía, en blanco y negro aparecida en la página siete, que es número cabalístico de ese mismo periódico, (pero de fecha 2 de los mismos meses y años), en la cual las imágenes de don José María Rodríguez de Francisco y de don Mario Amilivia se ofrecían no solamente a la curiosidad, sino sobre todo a la consideración analítica del pueblo en general y de los políticos en estrado, en actitudes que no dudamos en considerar como históricas y que a nosotros se nos antojaron momentos estelares para el futuro de León y de todos sus alfoces. En la foto, decía que don Mario, todavía alcalde de la Ciudad aunque no se sabe por cuanto tiempo ni por qué medio, aparece junto con don José María Rodríguez de Francisco. El primero, serio con la vista clavada en la mesa, en actitud como de quien está dispuesto a escuchar cualquier proposición no de ley en la que se jueguen cartas y cargos. Y a su lado, con su mano derecha colocada fraternalmente sobre el brazo de su silencioso interlocutor, don José María, exponiéndole sin duda sus teorías, acompañando el discurso con una sonrisa que parece anunciar la seguridad de triunfo. ¿De qué hablan estos dos personajes en momentos tan vidriosos como los que estamos viviendo los leoneses? ¿Qué le dice don José María a don Mario que éste, a pesar de la gestuación amistosa de su interlocutor no desarruga el ceño? ¿Otro Pacto por la «gobernabilidad de León»? ¿Cuáles son las exigencias o si se quiere las condiciones democráticas del uno y cuáles los pensamientos del otro? ¡Aquí sí que hay tomate! Me dice la Genoveva moviendo el periódico como si se tratara de una bandera. Y todavía no me explico por qué estímulos de la sinrazón, se me antojó aquella misteriosa plática de don Mario y don José María o viceversa, una parábola como la tan ejemplar de las tentaciones de San Antonio. ¿Resistirá don Mario a las persuasivas promesas de don José María como el santo ante las visiones carnales del diablo tentador? ¿Resultará de todo esto y de lo que puede colgar un arreglo provechoso para la ciudad o todo se quedará en humo? Todos suponemos que ninguno de los dos platicantes cederá en lo que consideran sus derechos, pero se nos ocurre proponer que antes de tomar una decisión, ambos a dos o a tres, deliberen despacio y no dejen de contar de verdad con el pueblo, tanto aquel que les cedió votos por poder, como del que se excluyó en vista de que no parecía fácil ni benéfico el acuerdo. Nos disponemos a entrar en una fase dura de la batalla política que estamos librando y que nadie crea que deba darse por terminada, porque a partir de este momento comienza Cristo a padecer tormentos y es posible, es seguro que del resultado de diálogos como éstos, de los que la fotografía da cuenta, será nuestra liberación o nuestra ruina... Yo no digo que una fotografía valga por mil palabras, pero sí que fotografías como ésta nos proporcionan datos para saber a qué atenernos.

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