Parte de los alumnos de karate posan con su profesor en la foto de final de curso

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A. Domingo / C. Vergara - leon@diariodeleon.com
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Tras el esfuerzo llegan los frutos del trabajo, como pudieron observar ayer los bañezanos en la jornada de puertas abiertas de Aluminios San Antonio y los lacianiegos en la clausura del curso de taekwondo. Puertas abiertas Los bañezanos visitaron ayer la fábrica de Aluminios San Antonio, en una jornada de puertas abiertas celebrada ayer -tras la entrega el viernes de la alubia de oro como bañezano del año a Juan Turiel Esteban, presidente y cofundador de la empresa-. Familiares de los trabajadores, amigos, curiosos y autoridades, pudieron observar los procesos de fabricación utilizados en los productos de la firma. La actividad se inició con la bendición de las nuevas instalaciones de la factoría y, posteriormente, se visitaron las diferentes líneas de fabricación. Los robots sorprendieron a unos visitantes, que ayer conocieron los secretos del aluminio, como el saber que muchas máquinas que utiliza San Antonio han sido construidas en la propia fábrica. Tras cuarenta años, la firma continúa su renovación tecnológica. Juan Turiel se encargó personalmente de mostrar la fábrica al alcalde de La Bañeza, José Miguel Palazuelo. Tras la visita, un aperitivo sirvió para aliviar a los presentes del calor del día. Maestros en autodefensa El auditorio de la Casa de Cultura de Villablino acogió en la tarde del pasado viernes una exhibición de kárate organizada por el Centro Clínico y Deportivo Cobarca, que contó con la participación de los 92 alumnos que acuden a las clases de este arte marcial que imparte el gimnasio lacianiego. Los karatekas, con edades comprendidas entre los 4 y los 26 años de edad, realizaron una exhibición de katas y posteriormente de pelea, en la que se midieron contra cinco adversarios. Todos ellos se esforzaron en demostrar a los familiares asistentes al acto los conocimientos y habilidades adquiridos a lo largo del año. Los más pequeños fueron los que consiguieron arrancar los mayores aplausos del medio millar de personas que no quisieron perderse esta exhibición de fin de curso y disfrutar de una fase técnica en la que los alumnos realizaron un trabajo de pierna y puños, para posteriormente aplicar los movimientos del kárate contra los adversarios. Los noventa y dos chavales lacianiegos ya saben un poco más de autodefensa según esta técnica oriental.

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