Diario de León

| Reportaje | La estrechez de las aceras |

Los peatones carecen de espacio

Unos bolardos impiden el paso de vehículos a la plaza Mayor durante parte del fin de semana

Unos bolardos impiden el paso de vehículos a la plaza Mayor durante parte del fin de semana

Publicado por
Alberto Domingo - la bañeza| redacción
León

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La problemática de las aceras en La Bañeza ha saltado a la actualidad informativa con la construcción de un edificio en la calle de Fernández Cadórniga. La finca, con el número 14, se encuentra a escasos metros del Ayuntamiento, en una vía céntrica, venida a menos, y en la que en un plazo no demasiado largo podrían tirarse un buen número de las edificaciones que existen en esta mano para la construcción por otras nuevas. Según informó ayer el que será concejal delegado de obras, Felipe Alba, El Ayuntamiento ha llegado a un acuerdo con los promotores de la obra por el que atrasarán el edificio veinte centímetros. El asunto de la estrechez de aceras también cobra importancia ante el resurgir del proyecto para esta calle, que se convertirá en semipeatonal o ensanchará sus aceras, y por el viejo e inconcluso proyecto relativo a la mejora del entorno de la plaza Mayor. El problema de la calle de Fernández Cadórniga, en la que dos peatones no pueden caminar juntos por la acera, no es único en el centro de La Bañeza ni en el resto de la ciudad y las normas subsidiarias en materia de urbanismo, aprobadas en 1999, no dejan claro el lugar en el que se deben alinear los edificios. Según el concejal que se encargará del área desde el próximo jueves, Felipe Alba, en los planos de esta normativa «no se reflejan la anchura de las calles, sino que se delimitan en los planos con un trazo ancho. A la hora de delimitar el espacio, no es posible hacerlo con escalímetro». De hecho, las normas subsidiarias remiten a los planos para conocer las cotas de la alineación de los edificios. A modo de ejemplo Para toma de muestra sobre la estrechez de aceras que vive la ciudad, se pueden tomar las calles que confluyen en la plaza Mayor. Sólo dispone de espacio para el paseo la de Astorga _peatonal_, mientras que Juan de Mansilla, Manuel Diz y El Reloj presentan un estrecho trazado para los peatones y, además, irregular. El Reloj se salva en sus primeros metros por el porche, que da más espacio al peatón, pero hay que caminar en fila india hasta el cruce con Vía de la Plata, donde termina. La muestra tiene el inconveniente de que, además, no es representativa, ya que en ella se incluye el único tramo de vía peatonal de toda la ciudad -calle de Astorga, entre la plaza Mayor y República Argentina-. El nuevo alcalde, José Miguel Palazuelo, con el fin de aliviar en algo la situación, determinó el cierre al tráfico de la zona que se ha tomado como muestra durante algunas horas del fin de semana. El mismo Palazuelo reconoce que la medida deberá complementarse con otras, que afectarán a las alternativas de los vehículos para rodear este espacio. La normativa de 1999 no contempla retranquear las fachadas en las citadas calles -ni de la mayor parte de las calles de la ciudad-, por lo que al constructor del polémico edificio de Fernández Cadórniga, al margen del acuerdo alcanzado con el Ayuntamiento para retirarse, le amparaba la ley a la hora de no retirarse para dejar más espacio al tránsito de los viandantes, aspecto que reconoce el concejal de Obras. Cuestión aparte es que no tuviera la licencia municipal a la hora de iniciar las obras -por lo que las paralizó el anterior alcalde- y que ayer retomase los trabajos sin su concesión, según confirmó ayer el concejal de Obras. También hay que señalar que dos edificios de Fernández Cadórniga construyeron más atrás sus fachadas por indicación municipal, en favor del espacio público. Otros casos No sería justo hablar de las calles que confluyen con la plaza Mayor sin mencionar el caso de Padre Miguélez, semipeatonal, que sale a la de El Reloj pocos metros antes del centro neurálgico de La Bañeza. Pese a su carácter de prioridad del viandante sobre los vehículos, no han sido pocas las protestas que, a lo largo del tiempo, han formulado sus vecinos por el estacionamiento indebido de turismos. Tampoco se puede olvidar el caso de Tejedores, paralela a Fernández Cadórniga, en la que la acera se reduce a un bordillo en algún tramo, justo al lado de un residencia de ancianos -mal pueden pasear por allí los mayores internados-. Un muerto en el 2002 El problema de las aceras no es banal. Al margen de los problemas que crea a los peatones y vehículos -personas que invaden la calzada y espacio para aparcar- conviene recordar que el 3 de junio de 2002 falleció un vecino de La Bañeza al ser alcanzado por un vehículo, cuando, para evitar a unas personas que mantenían una conversación, bajó de la acera y fue embestido por detrás por un turismo. La Policía Local no apreció la existencia de temeridad en el conductor del vehículo y todo hubiera quedado en poco más de un susto si la mala suerte no hubiera envuelto el suceso. Sin embargo, el gesto de bajar a la calzada para evitar a otros peatones, que no necesariamente se encuentran parados, sigue siendo habitual en las calles de La Bañeza.

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