Diario de León
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MARTÍN MARTÍNEZ
León

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QUERIDO hermano: Pues mira, aunque quizás no le veamos el pelo, por Astorga, hasta la campaña electoral, sigo esperanzado con nuestro presidente provincial García Prieto; tal vez sea querencia de apellido tan astorgano, y me dé el morrazo. Sé que ha prometido ayuda para la casa de Panero, para el eje monumental y para la edición de las obras completas de Leopoldo, lo cual le avala; por cierto, que Michi ha caído en una nueva crisis; esperemos se reponga pronto. Te digo, hermano, que sigo confiando en García Prieto porque, después de los años, ha abierto un cauce de entendimiento en muchos frentes. Así, hace unos días que prometió a la UPL y al PP, de Astorga, su apoyo a la pretensión de crear un museo en Castrillo de los Polvazares que, según Soto, cuenta también con el aval del grupo socialista de Astorga; lo que sí me parece raro que no acudieran los tres grupos a presentar la petición. Desde esa banda diréis, y acaso tengáis razón, que son demasiados indios para tan pocos caballos en Maragatería; demasiados museos para la comarca. Sin embargo, no me negarás que cuantos más haya -aunque sea uno en cada pueblo- más visitantes tendremos, pues somos muchos los que al conjuro del vocablo museo claudicamos, aunque después resulte una tomadura de pelo, nos autocalifiquemos de incautos, y de mamones a los promotores. Ya te lo he escrito alguna vez -y si no recuerda que me pedí el de Mansilla para esta comarca- que hay dos localidades maragatas clamando por una de esas instalaciones: Rabanal del Camino y Santa Colomba de Somoza; la primera por su estratégica situación y por su importancia histórica, incuestionable, en la Ruta Jacobea. Santa Colomba por varias razones, dos de ellas fundamentales. Su alejamiento de la ruta, quieras que no, le resta visitantes a pesar de su empaque señorial; el museo sería un revulsivo para que muchos viajeros y peregrinos se decidieran por esa alternativa. La otra razón es de justicia, ineludible y reivindicativa. El embrión de lo que un día será el Museo Etnográfico Provincial, su cordón umbilical, está en Santa Colomba. Con la entrega de don Julio Carro de sus pertenencias y hallazgos realizados en El Soldán nació la idea del museo. Don Julio, afamado y buen médico, aficionado a la Historia y a la escritura, y un desastroso arqueólogo, extrajo muchos e interesantes materiales de su finca; basándose en los mismos confeccionó libros y expuso ideas, un tanto extravagantes y peregrinas, sobre la población maragata y sus concatenaciones con Siria, Palestina y la evangelización de estas tierras. Don Julio, que al fin y al cabo tenía lo que quería, que era culto y rico, se cegó con el oro de una medalla de la provincia; entregó a la Diputación sus hallazgos; creó una fundación con sus cuantiosos bienes y en ese punto, hermano, se acabó la historia; muchos de aquellos bienes se han ido diluyendo al paso del tiempo, o derrumbándose en la desidia como su casa solariega en Santa Colomba, donde desde hace muchos años tendría que estar acogido ese museo. Hoy es pura ruina. Ahora he visto que, en el reparto del Fondo de Cooperación Local, la Diputación habilita 7.100 euros -no mucho, ciertamente- para ese futuro museo etnográfico. Por eso me satisface el hecho y mantengo la esperanza en García Prieto. Porque lo que te cuento de la medalla y la fundación, querido, fue hace casi 40 años; y así andamos. Bien es verdad que de aquellos polvos, de medalla y fundación, salieron, como ya te he contado, estos lodos del cocido maragato, eje de transmisión para el despegue turístico y gastronómico; de lo cual Santa Colomba es la menos beneficiada. Así es la vida. Que le pongan el museo.

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