Aprender a ser el mejor chef

El instituto Río Órbigo imparte un ciclo formativo de restaurante y bar a quince alumnos que están aprendiendo todos los secretos de la cocina y la gestión de un negocio hostelero

Grupo de alumnos de Veguellina de Órbigo, junto a su profesor Antonio Suárez Rodríguez

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Emilio Á. Prado - corresponsal | hospital
León

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En el instituto de educación secundaria Río Órbigo se imparte desde hace cinco años un ciclo formativo de restaurante y bar, correspondiente al ciclo medio de Formación Profesional. La duración es de un año o curso lectivo más tres meses de práctica laboral en una empresa de hostelería. En este curso están matriculados quince alumnos, de edades comprendidas entre los 16 y los 19 años, al que acceden una vez terminada la ESO. Su profesor es Antonio Suárez Rodríguez, que lleva siete años en la docencia como profesor titular de Hostelería enseñando todos sus conocimientos aprendidos en el sector privado, donde adquirió una gran parte de conocimientos. También ha recibido numerosos premios y menciones. Según comenta, «en este curso se trata básicamente de desarrollar con enseñanzas teóricas y prácticas todas las técnicas de aplicación en el sector hostelero de hoy». Estas enseñanzas hacen referencia a especialidades del mundo de la hostelería moderna como pueden ser cocina, restaurante, cafetería, coctelería, contabilidad, almacenaje, etc. Se trata, según Antonio Suárez, de «aprender todo tipo de técnicas que sirvan para mejorar el servicio de atención al cliente». Buena salida profesional El profesor cree que la salida profesional o las expectativas de encontrar trabajo nada más terminar el ciclo de formación hoy en día son del cien por cien, añadiendo que la mayoría de los estudiantes actuales tienen trabajos esporádicos de fin de semana o vacaciones en empresas hoteleras o restaurantes siempre que quieren. A todo ello hay que sumar «que por algunos alumnos ya se han interesado empresarios del sector de hostelería de Baleares para su contratación nada más terminar el curso si ellos lo desean, con unas expectativas económicas y de progresión profesional realmente buenas», explica. Antonio Suárez es un auténtico enamorado de su profesión y de su grupo de alumnos. Siempre que puede acude a cursos en el extranjero de restauración para adquirir más conocimientos y técnicas, y que luego perfecciona en establecimientos hoteleros de amigos en su Galicia natal, para acto seguido aplicarlos en sus cursos. Los alumnos que están presentes en la entrevista corroboran todo lo que comenta su profesor. Según Lorena, una de las alumnas, las clases de Suárez van más allá de las enseñanzas tradicionales, «porque se involucra con nosotros y nos ayuda muchísimo». Otra compañera, Esther, matiza que, «además, no solamente es serio en sus enseñanzas con nosotros, sino que también arrima el hombro a la hora de elaborar platos o diseñar a la carta para el restaurante, o decorar el establecimiento». Clases con buen ambiente Según Antonio Suárez, el profesor, «el ambiente es bueno en el centro de estudios, y la colaboración que la dirección del mismo les presta a él y a sus alumnos es muy buena dentro de las limitaciones presupuestarias que casi siempre se tienen. «Una de las cosas que primero me planteé al iniciar el curso -matizó- fue el lograr el respeto debido que se merecen estos alumnos y desterrar viejas manías hacia la Formación Profesional como enseñanza marginal que todavía perviven en algunos sectores minoritarios de la docencia», comenta el profesor de este ciclo formativo. Con ello, opina que ha conseguido una buena sintonía del grupo de estudiantes y que sientan que su esfuerzo y aprendizaje son para algo positivo, lo cual repercutirá en su desempeño y desarrollo profesional a muy corto plazo». Ya han elaborado un amplio abanico de platos.

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