CARTA TE ESCRIBO
Cada tres meses
QUERIDO hermano: Lo decía el abuelo, siempre que llueve escampa. Ayer fue un día esplendoroso, una balsa de aceite; después del chaparrón de promesas, de halagos, de amenazas, de intercambios de lindeza s -que en días de elecciones se desmandan- andamos como zumbados, desnortados. Supongo que mientras lees estas cosas fraternas estarás ante una buena taza de café, tu tostadita, la mermelada de fresa... que te aproveche, buen desayuno vive Dios y qué envidia me das; fuma el primero del día con calma, y a la calle, dale el brazo a la santa y a votar. Llueva, nieve o haga sol; si es lo último deposita la papela y al paseo, después en el aperitivo brinda por quien hayas votado. Eso ni lo sueñes, hermano; ¿creías que iba a sermonearte? Nanay del Paraguay; para equivocarme me basto solito, así que como para aconsejarte. Que sí, que me he equivocado casi siempre; me he arrepentido de un voto, he cambiado a la siguiente y también me he equivocado. O sea que en estas cuestiones de urnas, que en el pueblo le decían urnias no doy ni una; claro que uno en estas ceremonias políticas no es muy despierto que digamos, como en las otras dirás tú, pero a veces y cada cuatro años me ocurre que me pongo a pensar; no lo hago debajo de un árbol sin fruto como aquel filósofo popular, no; para pensar en las vueltas del mundo lo hago así a pelo, de día y con sol, con lluvia o niebla. Después de darle tantas vueltas al caso como las del mundo, devanarme la sesera, sopesar pros y contras y hasta repasar programas - que lo he hecho- me surge la hipótesis, si así se le puede llamar: que soy un negao en este juego; porque mira, hermano; si acierto el caballo, ¡huy perdón¡, si acierto el hombre ganador, al paso del tiempo, sus actitudes y las de sus secuaces, camaradas, compañeros, correligionarios, llámales como quieras, son clavaditas, puro espejo de aquellas que escoñaron , las que quitaron del escaño o escañil, sillón, silla o taburete según la categoría de cada quien. Y todavía es peor la actitud de aquellos que han de conformarse con los escabeles que ahora llaman puffs , o algo así, y el abuelo les llamaba sentayos y banquetas; estos son los de más mala leche, los que zurran que no veas. Total que en esas operaciones cuatrienales, o menos si el jefe despierta un día con ganas de fiesta y convoca, si alguna vez llego a acertar resulta que me encuentro, eso sí, que me cambiaron el perro, pero sorprendentemente vi los mismos collares; de forma que el carro de las ilusiones se me escagayó por no haber acertado a colocar los manojos en el acarreo. Hipótesis esta que Nolete me dice, es más tesis de doctorado, pero al revés. Y me da que va a tener razón. Sin embargo, ahí la tienes, báilala y si te toca la más fea paciencia y a barajar. Ya te lo decía en la última; por promesas que no quede; estos días nos han bombardeado bien bombardeados con ellas. Curiosamente, si seguiste el proceso, te percatarías que andaban arrefilas contra la hita ; como en las actitudes del párrafo anterior las promesas eran clavaditas; todos ofrecen más; los que están en el machito y los que esperan encaramarse a él; traen a colación aquello que ellos mismos han tenido oportunidad de hacer y no han hecho. Digo yo, que si no fuera por la tabarra de los meses precedentes y el despilfarro económico que originan, a cuenta de todos, podían celebrarse elecciones cada tres meses. Porque a cuenta de éstas, en Las Tejedas han recuperado una fuente. Cosas.