Laciana al sol
PERMÍTANME que tome prestado el título del suplemento veraniego de este Diario, para hablar de Laciana en verano y lo que ofrece al turista que llega por estos pagos, desconocedor de lo que se va encontrar. Laciana ofrece al visitante un entorno que, a pesar de que en una cuarta parte está influenciado por las abusivas e ilegales explotaciones que MSP está llevando a cabo, y todo hay que decirlo con el pasotismo y desmanes. Laciana ofrece, decía, un entorno que, a pesar de todo, es privilegiado siempre y cuando no ahondemos y nos quedemos en paseos por los alrededores. Un verdor espléndido en estas épocas en las que los calores aún no han agostado las laderas. Unos ríos que así, vistos a la ligera parecen bravos y salvajes. Las rutas ofertadas para el visitante son un remanso de paz y de sosiego, alejado de cualquier tipo de prisa mundana y de estrés al uso. Por eso todo aquel que se acerca por estos andurriales y desconoce el «cómo» de las cosas puede sentirse satisfecho de su visita a Laciana. En estos días han comenzado los cursos de verano que desde hace unos pocos años está impartiendo la Universidad Carlos III en Villablino. En ellos se acerca al ciudadano la realidad de un futuro inminente, de una manera sencilla y avalada por grandes nombres en cada materia. Desconozco en este momento los cursos que van a impartirse este año, pero visto lo realizado en años anteriores, supongo que el éxito estará asegurado, además hemos de reconocer que el marco dentro del que se desarrollan no podría ser más idóneo. Al lado de estos cursos, venían realizándose estos años talleres de rehabilitación de edificios emblemáticos dentro de nuestros pueblos, que a la vez que atraían muchos jóvenes, suponían otra manera de dar a conocer el Valle a los foráneos. Pero claro, todo esto no puede llevarse a cabo sin la necesaria infraestructura para ello, por eso nos parece increíble que el camping de Villablino haya estado durante tanto tiempo inutilizado, siempre y cuando su uso se hace imprescindible durante el verano. Aquí no sirve el echarse las culpas los unos a los otros: los verdaderos culpables son aquellos que debiendo de agilizar los trámites para que el camping funcione no lo han hecho. Me parece muy bien que Laciana aspire a tener un parador nacional, siempre y cuando, como digo, aún tenemos un entorno privilegiado que ofrecer al visitante, pero lo que no termino de comprender es, qué pensamos dar, si continuamos con la política municipal de esconder la cabeza como el avestruz cuando se acerca el peligro, en vez de coger el toro por los cuernos. Si los cielos abiertos, tal y como parece ser están fuera de la Ley, habrá que pararlos, o esperamos a que estén terminados para dar las órdenes de paralización. Si la ampliación de la escombrera en el Castro de la Muela es ilegal, el ayuntamiento tendrá obligación de pararla. Si los ríos bajan cada vez más llenos de mierda y no se respeta el caudal ecológico, y la Confederación pasa del tema, desde el ayuntamiento deberán de tomar cartas en el asunto. Lo que no podemos es tratar de vender una Laciana salvaje, plena de encantos naturales y contribuir a que el deterioro medioambiental sea cada día que pasa mayor e irreparable. Por eso todos, desde el comercio (hostelería incluida), que en mayor o menor medida se beneficiará con esta afluencia de gentes, las fuerzas sociales lacianiegas, el ciudadano de a pie, hasta el ayuntamiento en pleno, deberán de hacer algo por no matar a la gallina de los huevos de oro. O dejar que otros la maten y nosotros mirar para otro lado, tal y como está ocurriendo...