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La estrategia de la diversificación

La investigación de Almudena Martínez aborda las razones por las que los directivos de las empresas españolas deciden separar entre la propiedad y el control

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M. Campillo - león
León

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La estrategia de diversificación constituye uno de los fenómenos más característicos de la evolución del capitalismo moderno y supone, ante todo, el crecimiento de la empresa a través de la entrada en nuevas líneas de actividad. Dado que una gran parte de la literatura concluye que dicha opción estratégica destruye valor para los accionistas, la investigación realizada por Almudena Martínez, bajo la dirección del catedrático de Organización de Empresas de la Universidad de León, Mariano Nieto, analiza por qué los directivos continúan diversificando. Para ello se utiliza el enfoque Agencia-Buen Gobierno, que es un planteamiento teórico novedoso que permite una explicación íntegra de las motivaciones directivas ante la separación entre propiedad y control. Dicho enfoque se apoya sobre dos perspectivas teóricas antagónicas, la teoría de la Agencia y la del Buen Gobierno, cada una de las cuales propone una modalidad de gerente concreta, con unas motivaciones características. A pesar de que ambas teorías parten de premisas opuestas, bajo este enfoque se abordan como dos aproximaciones complementarias, cuya consideración conjunta puede proporcionar un mejor entendimiento de las principales motivaciones del comportamiento diversificador. La teoría de la Agencia defiende que la diversificación tiene su origen en la presencia de un directivo tipo agente, que es un sujeto egoísta que diversifica bajo motivaciones oportunistas con el fin de alcanzar sus objetivos particulares, incluso en detrimento de los accionistas. En concreto, se consideran como tales la reducción del nivel de riesgo percibido por el directivo, así como la posibilidad de aumentar el tamaño corporativo y, por ende, la retribución, el poder y el prestigio del gerente. Por el contrario, la teoría del Buen Gobierno preconiza la existencia de directivos tipo servidor, que diversifican motivados por razones económicas basadas en la maximización del valor de los propietarios. Motivaciones En consecuencia, las motivaciones económicas para diversificar son aquellas dirigidas a incrementar la riqueza de los accionistas, gozando de potencial para explicar el éxito de la diversificación. Específicamente, se distinguen las siguientes: el incremento del poder económico de la empresa en el mercado, el alcance de sinergias operativas entre las distintas líneas de actividad, la disponibilidad de recursos ociosos y la creación de mercados de capital internos. Dado que se emplea el enfoque Agencia-Buen Gobierno, la finalidad de esta investigación se traduce en los dos objetivos siguientes: conocer cuáles son las motivaciones directivas, oportunistas y/o económicas, que explican las decisiones de diversificación y analizar la relación que existe entre el tipo de directivo, agente o servidor que gobierna una empresa y la naturaleza de sus motivaciones, oportunistas o económicas, para diversificar. A fin de alcanzar tales propósitos se propuso un modelo de investigación, de cuyo contraste emergieron dos conclusiones generales. Respecto al primer objetivo, ante la separación entre propiedad y control, acorde con los planteamientos del enfoque Agencia-Buen Gobierno, tanto la decisión como la elección del tipo de diversificación vienen determinadas por razones directivas de índole oportunista y económica. No obstante, las primeras parecen ejercer un efecto más relevante que las últimas. En base a ello cabe concluir que los directivos de las empresas diversificaron principalmente para alcanzar sus objetivos particulares, lo cual podría explicar que la literatura académica en muchos casos concluya que esta estrategia destruye valor. Respecto al segundo objetivo, se confirmó que, efectivamente, tal como defiende el enfoque Agencia-Buen-Gobierno, los directivos servidores diversifican bajo motivaciones económicas. Por tanto, el tipo de directivo que gobierna una empresa podría determinar la naturaleza de sus motivaciones para diversificar. Además, dado que del total de empresas analizadas, un mayor número se encontraba bajo la gestión de directivos tipo agente, no debería sorprender que los motivos oportunistas hayan resultado más relevantes para explicar la diversificación abordada por las compañías de la muestra. Implicaciones Estas conclusiones conllevan dos importantes implicaciones para la dirección de empresas. Aportan luz para poder conocer si los procesos de diversificación tienen potencial para crear o destruir valor, en función de la naturaleza, oportunista o económica, de las motivaciones que los determinan, y contribuyen a entender porqué existen razones para diversificar de distinta naturaleza, en virtud del tipo de directivo, agente o servidor, que adopta tal decisión. Consecuentemente, estos hallazgos facilitan la comprensión de por qué esta estrategia ha favorecido a los accionistas de determinadas empresas, pero los ha perjudicado extraordinariamente en otras.

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