Las plantas necesitan cariño
La profesora de biología Carmen Pérez habló sobre la buena relación entre los hombres y las plantas, aunque advirtió que los vegetales pueden provocarnos alergias como mecanismo de defensa ante las agresiones

La profesora titular de Biología Vegetal en la Universidad de León, Carmen Pérez Morales, explicó en Villablino la relación del hombre con las plantas y las adaptaciones que estos seres vivos se ven obligados a realizar a veces como consecuencia de esta relación. La protagonista de la última conferencia incluida en el programa cultural Otoñada cultural afirmó que en ocasiones la relación del ser humano con algunas plantas es mayor incluso que la mantenida con amigos o familiares, bien con fines alimenticios, o como protagonistas de diferentes acontecimientos, resaltando la importancia de la palma en el Domingo de Ramos o el acebo en navidad. También en los momentos de ocio los vegetales cumplen una función primordial, adornando parques o formando parte del entorno que se visita, sin olvidar su papel decorativo en viviendas y lugares públicos. Según Carmen Pérez, esta convivencia puede ser buena para ambas partes, afirmando que «si las sabemos utilizar con sentido común, las plantas pueden tener usos medicinales, producir el oxígeno que respiramos o ayudarnos a construir nuestras viviendas». En defensa propia Pero también advirtió de que cuando esta relación con el ser humano no es armoniosa «las plantas tienen una respuesta defensiva, bien con estructuras disuasorias como espinas y aguijones o sustancias químicas que ellas elaboran para repeler a los enemigos, entre los cuales el principal enemigo siempre es el hombre». Como ejemplo de esta reacción a la no adaptación con el hombre, la profesora destacó las alergias, que según dijo son provocadas en muchas ocasiones por plantas, fundamentalmente de carácter ornamental o exóticas que han sido cambiadas de su hábitat natural. Aunque subrayó que con este traslado «ellas aquí se desarrollan bien porque se las cuida, no están en su casa, están en un medio extraño y el polen de estas plantas ataca a las personas, que somos muy sensibles, porque se trata de un polen con el que no están habituados a convivir, y que por tanto es un intruso». Tambien advirtió de que las plantas se adaptan bien a vivir en un ambiente de interior, aunque la mayor parte de las plantas decorativas tienes sustancias químicas irritantes que pueden ser perjudiciales.