Las «variantes» de la ciudad
La autovía de La Coruña y el puente del silo, alternativas para los conductores que no deseen atravesar el casco urbano hasta que se solucione el problema de forma definitiva
Una infraestructura solicitada por distintas corporaciones municipales y que no ha llegado -aunque Fomento la ha prometido, según el alcalde- es una variante que evite el paso de vehículos pesados por el centro de la ciudad y despeje éste de automóviles en tránsito. La construcción de una variante o de una carretera de circunvalación ha vuelto a la actualidad al reabrirse la polémica sobre el cierre durante unas horas -fuera de horario comercial- de todo tipo de tráfico en el centro de la ciudad, ya que se estima que la peatonalización parcial o total del centro de la ciudad pasa por contar antes con una alternativa al tráfico. Aunque La Bañeza carece de circunvalación o variante y de que el Ayuntamiento señalizó como desvío obligatorio para los vehículos pesados una ruta por la calle de María de Molina, existen dos posibilidades de circunvalar la ciudad con la actual estructura viaria, de utilidad para todos aquellos que no necesiten pasar por el centro de la cabecera comarcal durante las fiestas de Navidad, fechas en las que el retorno de los que marcharon a otras tierras a trabajar lleva aparejado un aumento de la densidad del tráfico en las calles. Las rutas también son válidas para las mañanas de cualquier sábado, en las que la afluencia al tradicional mercadillo también crea algún que otro problema a los conductores. Camarzana y Sanabria Los que transitan, en uno u otro sentido, por las carreteras de Camarzana de Tera (LE-110) o de Sanabria (LE-125) no necesitan entrar en el caso urbano de La Bañeza si éste es su deseo. Un desvío por la autovía A-6 evita posibles atascos y sufrimiento a los amortiguadores, debido a los badenes que el equipo de gobierno ha instalado en las calles para conseguir que los vehículos circulen a menor velocidad por la ciudad. Deben utilizarse como entradas o salidas las de la rotonda de Jiménez y el cruce de Palacios de la Valduerna. El desvío supone para quienes tengan que viajar por la carretera de Veguellina de Órbigo (La Bañeza-La Magdalena) o por la de Santa María del Páramo (Ribaseca-La Bañeza) un total de 7,1 kilómetros frente a los tres kilómetros que separan la rotonda de Jiménez del cruce de la nacional VI (Complejo Pasarela). Menor distancia se recorre si en el cruce de Palacios se coge la nacional VI en sentido Astorga. La carretera de Alija Mejor lo tienen, sin embargo, quienes transiten por la famosa carretera de Alija. Un conductor que llegue a La Bañeza por la polémica LE-114, por su estado, puede entrar en el casco urbano por el conocido puente del silo -cuyo firme se encuentra en buen estado desde hace un tiempo, para, después, salir a la nacional VI por la calle de La Pradilla, en la que cruzarse con más de un vehículo es casi un récord. Si llega hasta el cruce del complejo pasarela habrá recorrido 2,7 kilómetros desde que cogió el puente. Esta alternativa parece ventajosa en cuanto al tráfico con el que se encuentra el conductor y no por la distancia, prácticamente idéntica. Entrar por la calle de Alija del Infantado, cruzar las viejas y abandonadas vías del tren y, desde Ramón y Cajal, atravesar toda la ciudad para llegar al cruce citado, final o principio de esta posibilidad, supone recorrer algo así como 200 metros más -una diferencia ridícula-, pero evita al camión o la furgoneta que descarga en Manuel Diz o en la calle del Reloj o en cualquier otro punto.