Los grupos y el Ayuntamiento intentan que la caravana de Don Carnal no realice largos parones
Los desfiles de carnaval alargan su recorrido para ganar en espectáculo
El tropel cambia su punto de partida al final de Ramón y Cajal para terminar en la plaza Mayor

Los bañezanos ya preparan las máscaras y los disfraces
La Navidad y el carnaval vienen de la mano en este año que entra, motivo por el que la Concejalía de Fiestas del Ayuntamiento de La Bañeza y los grupos carnavaleros han mantenido ya cuatro reuniones con el fin de organizar los desfiles en honor del desenfadado Don Carnal. De momento, como novedades de esta fiesta de interés turístico regional está el cambio en su recorrido, que busca una mejor organización y una mayor vistosidad del tropel del esperpento. Lo cierto es que, con el sabor del turrón y el cava aún en la boca, el 14 de enero se presenta a la musa del carnaval en sociedad y el 29 se celebra su proclamación. Ya el 4 de febrero tendrá lugar el Viernes Tranquilo y el Martes de Carnaval cae el 8 del mismo mes. Según explicaba ayer el delegado de Fiestas, Luis Pérez Rubio, la salida de los desfiles se realizará desde el final de la calle de Ramón y Cajal o en las inmediaciones de la iglesia de El Salvador, para seguir, por el recorrido acostumbrado, hacia la plaza Mayor. Desde aquí se seguirá por Manuel Diz y se subirá por Lepanto hasta la plaza de Colinas, punto en el que todavía hay que diseñar el trazado para volver, por la calle del Reloj, a la plaza Mayor, donde concluirá el peculiar desfile de modelos. Pérez Rubio indicó que el cambio se realiza a propuesta de los grupos y su objetivo es que la caravana no realice prolongadas paradas: «Se cubre una mayor distancia, pero no se alarga en el tiempo un acto que dura entre dos horas y media y tres. Lo cierto es que en el recorrido que se hacía hasta el momento ya no caben los grupos». Una carpa de 600 metros Otra novedad para este carnaval que viene es la instalación en la plaza Mayor de una carpa, como la que se instaló por la alubiada -de 600 metros cuadrados-, cuyo fin es el de guarecer a carnavaleros y espectadores de las inclemencias de una fiesta que este año madruga más que nunca.