Diario de León
Publicado por
HONORINA VECINO
León

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Ha muerto Juanita. Sí, así, a secas, pues con decir solamente Juanita ya sabe todo Valderas a quien me refiero. Adiós a Juanita, pero no hasta el próximo verano, como solíamos decirnos al final de las vacaciones. Este verano no gozaré de tu charla amena, colorista e informativa, salpicada de dichos populares y también de reflexiones oportunas. Las noticias del pueblo en tu conversación eran verdaderos relatos amenos e informativos, tan realistas como las fotos que tu misma habías tomado en la visita a los viejos edificios del pueblo. Juanita gozaba con resucitar mediante su cámara los rincones, palacios, escudos, calles y plazas de Valderas, lo mismo que las fiestas, costumbres, procesiones, paisajes y atardeceres de su entorno. Siempre estaba al corriente de todo lo que pasaba en el pueblo, porque lo llevaba muy dentro de su corazón. Su carácter afable y comunicativo le valió para conversar con todo el mundo. Y lo mismo hacía entrevistas a personas del pueblo, que a personajes, personajillos y personalidades. Su lenguaje se acoplaba perfectamente a todos los niveles, confesando de antemano su falta de cultura. Pero no era tal, la suya era una cultura asequible y receptiva a la vez, que permitía dialogar y estar al corriente de las cosas, sucesos y hechos relevantes o sencillos, siempre interesantes para ella, pues eran el vivir de su pueblo, por el que sentía verdadero amor y entusiasmo. Decir adiós a Juanita es decir adiós a la amiga, a la enamorada de las casas de Valderas, a la defensora de sus gentes, a la difusora de sus valores, a la entusiasta de su historia. Era de admirar el tesón que Juanita ponía en todas sus actividades relativas a la exaltación de Valderas, Ello le llevó a relacionarse con personajes de la cultura, de la sanidad, de la historia, de la economía... y para ser más eficaz en su empeño aprendió a manejar el teléfono móvil el micrófono, el altavoz, el flax, la cámara fotográfica... con la desenvoltura de un profesional, mejor aún, yo diría, pues sobreponía a la información su cariño hacia aquello que vivía. Decir adiós a Juanita no será vaciar nuestra memoria de tantas y tantas cosas que ella promovió, revivió, conservó y puso un activo para disfrute de todo el pueblo. Antes bien, su recuerdo nos acompañará siempre, en las romerías de Otero y en las procesiones donde aún nos parecerá escuchar su voz de coro y de penitente al lado de nuestra Virgen del Socorro. Que ella te tenga ya en su compañía.

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