Diario de León

CARTA TE ESCRIBO

La Pasión de Ángel Cuaresma

Publicado por
MARTÍN MARTÍNEZ
León

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QUERIDO hermano: Pues mira, ya no tengo remedio. Agarro unos remontes que no veas. Cuando no es por la clerecía que cubre los obispos, es por el político de turno que quiere remover la historia con el traslado del obispado asturicense. O sea, que cuando no son los propios, son los foráneos, los de más allá del Órbigo, o del Manzanal, o los que asientan sus posaderas en las verdes orillas del Pisuerga. El último remonte viajó desde Valladolid. El causante, ese buen periodista llamado Ángel Cuaresma, en años no lejanos compañero entrañable y siempre amigo; al que, sin embargo, hoy he de dar un tirón de orejas. Él es el último responsable del desaguisado, porque así lo pone, como autor, de un magnífico folleto de ciento y pico de páginas; cuidadísimo en formato, impresión, fotografías y composición, con buenos textos de diversos colegas cuyo título genérico es En Semana Santa Castilla y León es vida . Exhaustivo, y casi completo, el programa procesional de la región, con fotografías alusivas a diferentes poblaciones en sus manifestaciones más significativas; entre las mismas aparece una de nuestra carrera de san Juanín. A mi pobre modo de entender, creo es un buen servicio, con el marchamo de esas clasificaciones, tan de moda ahora, de las declaraciones turísticas internacionales, nacionales, regionales y qué sé yo, que meten más interés turístico y viajero que religioso en esas procesiones. Más ¡ay¡ que en la segunda parte del folleto, hermano, es donde se ve el plumero vallisoletano. Propone Ángel Cuaresma para estos días pasionales, ya finados, hasta ocho rutas turísticas, de dos días cada una, así como una de diez días con la que abarca toda la región castellana y leonesa. Es un decir. Por supuesto, y como no podía ser de otra manera, Valladolid es el cordón umbilical de tales rutas. Visto el programa desde las riberas vallisoletanas, y en manos de un turista profano que llega para disfrutar de unas jornadas de asueto, y acaso de devoción, nada que objetar. Visto desde las orillas del Jerga o desde el alto de Manzanal, no hay otro remedio que discrepar. En esas ocho rutas no faltan poblaciones de segundo, o de tercer orden como Carrión de los Condes, Lerma y Aranda, Peñaranda de Bracamonte, Burgo de Osma, Cuellar, Peñafiel, Medina de Rioseco y Tordesillas, y hasta Bercianos de Aliste, en Zamora que, aunque pequeño, no podía faltar. Pena, hermano, y un tanto de rabia me ha dado que de tales recorridos, incidentes en más de una ocasión en León, se hayan olvidado de Astorga, de Ponferrada, de Villafranca del Bierzo, Sahagún, o Alija y Valderas, pongo por caso. Eso sí, nos ha dado una alegría inmensa ver cómo en las propuestas gastronómicas de nuestra capital de provincia incluye tres platos, ninguno de ellos propios de la ciudad, como son las sopas de trucha, el cocido maragato y el botillo. Con ello nos consuelan y recompensan de tantos sinsabores. El resto, para nosotros, es guía de pasión confeccionada por Ángel Cuaresma. Como de pasión ha sido este malhadado tiempo que nos ha chafado varias procesiones. Tres meses largos esperando las lluvias, y antes de llegar abril se abrieron los cielos. Ya lo decía el abuelo, y el viernes me lo repetía Nolete que se acercó para matar algún judío: paciencia y abarajar que siguiendo los refranes sembró el martes el majuelo de garbanzos por aquello de por san Marcos el garbanzal ni nacido ni por sembrar . Día era ese, cuando rapaces, de rogativas, bendición de campos, hisopazos al centeno y misa mañanera antes de salir a podar las viñas. Cerramos así, hermano, la semana de Pasión, con la penitencia que nos ha impuesto Ángel Cuaresma. Pero mucho me temo que los movimientos que por aquí se produzcan, allá, en Valladolid, no tienen efecto, ni réplica alguna. Está algo lejos.

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