Publicado por
PEDRO V. ÁLVAREZ COLLAR
León

Creado:

Actualizado:

RECUERDA CON cierta nostalgia aquellos primeros años sesenta cuando, vestidos con nuestra mejor ropa, aquellos eternos pantalones cortos, que llevábamos casi hasta que nos salía la primera pelusilla por barba (¿cómo envidiábamos a Luengo que ya usaba pantalones largos de hombre?); y peinados con un flequillo uniforme, del brazo de nuestras madres, cogíamos en tropel el tren desde Villablino hasta Ponferrada, para al día siguiente, sin apenas tiempo para respirar, pasar del examen de religión al de matemáticas y de éste al de geografía, al de latín o al de ciencias naturales. Así a trompicones, íbamos haciendo aquel bachillerato. Estudiando durante el curso en el colegio Nuestra Señora de Carrasconte, abreviado como l'academia (o más bien la cademia), para luego examinarnos en el Instituto Gil y Carrasco de Ponferrada en uno o en dos días como máximo de todas las asignaturas del curso. Hoy, esto que cuento puede parecer inaudito para aquellos que han nacido cuando en España ya brillaba el sol de la democracia, y podría catalogarse hasta de inconstitucional tal agravio comparativo con los que estudiaban teniendo sus exámenes mensuales o trimestrales. Pero corramos sobre ello un tupido velo, y olvidemos lo de que cualquier tiempo pasado fue mejor... Me viene todo esto a la memoria, después de haber leído en pasados días la noticia de que seis municipios: Villablino, Palacios del Sil, Páramo del Sil, Toreno, Cubillos y Ponferrada, así en orden descendiente Sil abajo, pretenden poner en marcha aquel legendario ferrocarril Ponferrada-Villablino de una manera turística. Y me alegra el hecho de que las reuniones llevadas a cabo por parte de representantes de los citados municipios hayan sentado unos principios para que tal proyecto pueda ser una realidad en un futuro cercano. Harto estaba uno ya, de que tal proyecto fuera una de las muchas promesas inalcanzables que se llevan a cabo, elección tras elección por parte de nuestros políticos. Pues la instalación del tren turístico Ponferrada-Villablino es junto a la autovía también Ponferrada-Villablino, dos de las promesas más sobadas hasta el momento por los candidatos. Por eso, al escuchar las motivaciones que argumentan los seis ayuntamientos implicados en el proyecto, en unos momentos en los que no se vislumbra ningún tipo de elección política cercana, da un crédito enorme a la propuesta. Además, se da la circunstancia de que los ayuntamientos implicados en el proyecto tienen una conformación de todos los colores políticos, PSOE, PP, UPL y me consta de que desde IU en Villablino se había apostado antaño por lo mismo. Luego, si todos estamos de acuerdo en las bases, solamente nos queda ponernos manos a la obra. Tal y como todos manifiestan las inversiones a realizar son insignificantes, comparadas con otros proyectos que se llevan a cabo en la comunidad autónoma. Pero, aunque la base principal está ya formada, hacen falta adecuar en su recorrido cosas que ver, no sirve que el tren discurra por unos parajes envidiables y bonitos. Hay que, junto a todo ello, crear otros alicientes para el visitante. No basta, con que el tren funcione cuatro días y ya esté todo justificado. Por cada lugar que discurra hay que crear algún motivo para visitar. Todo es cuestión de trabajar con entendimiento entre los municipios que han hecho frente común para exigir que el tren turístico navegue de nuevo por los mares de la cuenca del Sil, y buscar los apoyos económicos necesarios entre la Junta y Gobierno central. Malo será, que si tal y como parece, existe un consenso entre todos, este verano no podamos rememorar aquellos años sesenta y que el olor de la carbonilla nos lleve a aquellos grises años...

Cargando contenidos...