Diario de León

La exposición de maquetas de aperos de labranza sorprendió a todos

El Quijote centró la semana cultural del colegio Benito León

Los diversos talleres hicieron que los alumnos aprendieran fuera de las aulas

Los alumnos del Benito León observan la exposición de maquetas de aperos de labranza

Los alumnos del Benito León observan la exposición de maquetas de aperos de labranza

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Armando Medina - corresponsal | santa maría
León

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El colegio público Benito León de Santa María del Páramo celebró hasta el pasado viernes su semana cultural con un programa cuyo principal objetivo fue que los alumnos de infantil y primaria que estudian en el centro llevasen a cabo una serie de actividades educativas distintas a las que realizan a lo largo del año, pero que no por ello resultan menos instructivas. Se consiguió así romper la rutina del curso y que los niños aprendieran fuera de las aulas. El tema elegido para este año fue, como no podía ser de otro modo, la figura de El Quijote y varios actos estuvieron relacionados con él. Pero el programa incluía muchas más actividades. Los talleres, en los que los chavales pusieron mucho interés, resultaron muy educativos. Así se llevaron a cabo de estampado e impresión siguiendo diversas técnicas, dibujos con cereales, flores, pompones de lana... Tampoco faltó la celebración de juegos tradicionales y una exposición de libros de El Quijote. Pero lo que sorprendió a todos, alumnos, profesores y visitantes, fue la exposición de maquetas de aperos de labranza. Se trata de una pequeña muestra de los trabajos realizados por Arsenio Vega, un jubilado de Huerga de Frailes. Llama la atención la perfección de cada uno de los objetos, todos ellos realizados en madera sin utilizar ningún tipo de clavos. Hay una gran variedad de carros, todo tipo de sillas, carracas, arados, rastrillos, carretillas, y hasta un confesionario. Muchos de los pequeños pudieron conocer así una gran serie de aperos de labranza que se usaron antaño y que de otra forma sería muy complicado de ver para ellos. Arsenio Huerga trabajó como técnico electrónico en una gran empresa en Madrid. En su tiempo libre se dedicaba con la casi sola ayuda de una navaja a la realización de estas maquetas. Hoy, ya jubilado, vive a medio camino entre Madrid y la localidad leonesa de Castrillo de San Pelayo. Posee una colección de más de un millar de piezas. Según señaló, está dispuesto a exponerlas en cualquier lugar siempre que no resulte una carga económica para él.

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