Nuevas costumbres para estos tiempos

La ironía define el mayo de Calzada de la Valdería
En otro tiempo, la junta vecinal de Castrocalbón regalaba un chopo a los grupos que deseaban poner el clásico mayo, el monigote colgado. Luego el árbol se subastaba entre los vecinos y, con el dinero obtenido, los subastadores celebraban un banquete, según explicó Benigno Pérez, alcalde de Castrocalbón. Ahora, el municipio recupera la tradición de los mayos, pero sin chopo y con aires de Jiménez de Jamuz. Así, este fin de semana, en el que el pueblo ha celebrado las fiestas en honor al Corpus Christi, se eligió al mejor de ellos, que representa a un matrimonio de sobremesa. El reconocimiento a los autores de la escena por su pericia se celebra el viernes, con una chocolatada. Fueron seis los mayos que se presentaron a concurso: cinco de Castrocalbón y uno de Calzada de la Valdería. El circuito, Don Quijote, la vendimia, un borracho y un monigote fueron sus motivos.