| Reportaje | La reina de las fiestas |
La satisfacción de un pueblo
La villa celebra todos los años un sabroso concurso de paellas, en el que los jóvenes son los auténticos protagonistas. El teatro fue el broche de oro en una jornada cargada de compañerismo y alegría desbo

Los jóvenes cocinaron exquisitas paellas en el polideportivo
La villa continúa inmersa en los actos programados por el Ayuntamiento para celebrar la fiesta del turista. Este evento se ha convertido en uno de los más esperados en la época estival por las originales y variopintas actividades cuyo único fin es, que tanto vecinos como veraneantes, disfruten al máximo. La gastronomía también tiene un espacio reservado en estas jornadas festivas. El polideportivo municipal se convirtió el pasado lunes en la sede de un sabroso concurso de paellas, en el que los jóvenes demostraron con muy buena nota sus artes culinarias sobre la parrilla. Jornada idílica Paellas rebosantes de apetitosos condimentos y sobradas de entusiasmo formaron parte de una fraternal mesa ,en la que no faltaron productos tradicionales, pan y vino proporcionados por la organización de la fiesta, que se empleó a fondo para que nadie quedara insatisfecho. Un día idílico que permanecerá en el recuerdo y que demuestra que la mejor manera de vivir es compartir y aunar esfuerzos hasta en los pequeños detalles de la vida cotidiana. Tras la ansiada pitanza y un rato de merecido descanso, la tarde invitó a todos a un espectáculo dedicado exclusivamente al teatro. Teatro de calidad «Paso a paso», del autor argentino Ricardo Cardoso, fue la obra elegida. La representación tuvo lugar a las 21.00 horas en la Casa de Cultura, ya que la profundidad y recogimiento de la misma, requerían una acústica adecuada. Emilia Alcalá y Carlos Marcel dieron vida a los personajes con gran maestría. Su entrega absoluta en cuerpo y alma durante toda la representación fue apreciada por el público, que respondió con una larga ovación y aplausos al final de la obra. Una mezcla de diversión, emoción y suspense se apoderaron del recinto que estaba completamente abarrotado, a pesar de las elevadas temperaturas que se alcanzaron en el salón de actos. Muchas personas no pudieron acceder al interior porque en pocos minutos se colgó el cartel de completo. El intenso calor dio paso a una demostración y dominio absoluto del abanico por parte de un público que se resistió a abandonar la sala.