| Reportaje | ¡Ya lo dijo el conde de Tralaloma! |
Los saberenses disfrutan de la convivencia con sus paisanos
«Mientras existan ganas de compartir alegrías, hijos y amigos, la cena seguirá adelante»

La llegada de los mariachis supuso el alboroto entre los asistentes y dio paso a la gran fiesta
Ya lo dejó sentenciado el Conde de Traslaloma» en sus manifiestos populares, a los amigos más cercanos y a cuantos aquellos que le quisieron escuchar. «¿¿.de lo que sí estamos seguros es de que mientras existan ganas de compartir alegrías y se siga demostrando cada año que nos sentimos de Sabero, hijos o amigos, la Cena Popular seguirá adelante». Ese fue el sentimiento de los más de trescientos comensales que se dieron cita el pasado miércoles en el Restaurante Fornos para celebrar la fiesta popular presidida por excelentes viandas de la zona. La reunión en la cena no se circunscribe a la degustación de los alimentos, sino todo lo que al evento lo rodea. El ambiente está lleno de alegría, entusiasmo, camaradería y, sobre todo, mucha marcha. La popularidad de este acto social sobrepasada cada año nuevas fronteras. Ya no solamente acuden personas desde todos los puntos de la geografía española, sino que hasta un grupo de franceses, con vinculaciones al valle, habían elegido Sabero para sus vacaciones. Como cada año, la Cuchipanda prepara una sorpresa. En esta ocasión la presencia de los Tuneros de León sorprendió a los presentes sirviendo como preludio al inicio del paladeo del embutido montañés. Así fue y durante varios minutos deleitaron a los comensales con cánticos tradicionales. Durante más de una hora solo se oía en la sala el murmullo de las conversaciones propias de cada grupo mientras daban buena cuenta de la carne de la montaña. Cuando los dulces, el café y el orujillo habían hecho presencia y todos estaban pendientes de la entrada de los Mariachis, ya tradicionales en el evento; de nuevo el Conde de Traslaloma animaba a la Cuchipanda y comensales al grito de «¡venga, venga, que os estáis relajando!» De repente se apaga la luz y suena el Ay, Ay¿¿¿canta y no llores, la verdadera juerga daba comienzo. El Conde de Traslaloma, finalizó el encuentro: «¡Hasta pronto! La cuchipanda no se rinde y dentro de un año nos volveremos a ver».