Las corrida del borro también formó parte de la jornada
La danza de las cachas cataliza el cierre de las tradicionales fiestas
La escenificación de «La triste» fue otro de los momentos clave en la última jornada del programa

Foto de familia de los participantes en los actos, junto a las autoridades invitadas
La cofradía de pastores de Joarilla de las Matas puso fin a las tradicionales fiestas en honor a la Virgen del Rosario con la simpar danza de las cachas, que antecedió a la corrida del borro, después de un fin de semana cargado de emociones. Pocas horas después del amanecer, y en casa del mayordomo, fue recibida el grueso de la cofradía al calor de las sopas de ajo picantillas y calentitas, que se hicieron acompañar de otros no menos sabrosos ágapes. Una vez repuestas las fuerzas, y a ritmo de dulzaina y tamboril, las calles de la localidad fueron escenificando los bailes tradicionales. El momento más simpático es el conocido como «La triste» en el que se da respuesta a alguna irreverencia efectuada a lo largo de la procesión, bien por los cofrades o por alguno de los visitantes que acuden a contemplarla. Como agravio Si los pastores consideran que se ha incurrido en alguna falta en el transcurso de la misma, el grueso de los miembros de la cofradía cercan al supuesto infractor, le propinan tenues golpes con las cachas sobre las espaldas, y para que pueda librarse del castigo, le obligan a lanzar una salva en honor a la Virgen del Rosario que ha de sonar alta y clara entre los presentes, ya que de no ser así se repetiría el castigo. Ya desarrollada la mañana y tras la finalización del baile mencionado, la cofradía da suelta a un borrego, por las calles. Es el momento en el que todos corren tras el animal, que acaba la jornada absolutamente atolondrado. Sacrificado el animal, del que se da buena cuenta en una cena al caer la tarde, llega el momento mas lúdico y musical, ya que durante la cena se suceden los cánticos cargados de picaresca y un desenfado del que nadie queda libre, siempre regado de buenos caldos y con el acompañamiento de la dulzaina. El resto es el fin de fiesta habitual de estos casos.