La muestra de la feria de productos agrícolas complementó los festejos de la legumbre
La alubiada convierte la calle en un restaurante para 3.200 personas
La ingente participación de público obligó a dividir a los asistentes en dos colas distintas
La ciudad se convirtió ayer en una gran fiesta que no dejo indiferente a nadie, tanto por el número de visitantes que atrajo este año la alubiada, como por el buen ambiente que se vivió durante toda la mañana. Dos enormes colas se formaron desde el centro de la plaza Mayor, una se dirigía hacia la calle Fernández Cadórniga, y otra hasta la calle Juan de Mansilla, aunque la buena organización en esta edición evitó las largas esperas, las cuales fueron más fluidas, y sobre todo, el tiempo acompañó e hizo más agradable los festejos. Cerca de las 13.00 horas, el alcalde de La Bañeza, José Miguel Palazuelo, recibió al delegado del Gobierno, Miguel Alejo, y al vicepresidente primero de la Diputación de León y alcalde de Valencia de Don Juan, Juan Martínez Majo, a los que les faltó tiempo para ponerse un mandil, y ponerse a repartir las cazuelas de barro, junto con el resto de colaboradores. Pero no fueron los únicos que acudieron a la cita porque hasta La Bañeza llegaron los procuradores del PSOE, Antonio Losa, Ignacio Robles e Inmaculada Larráuri, que también se apuntaron a colocarse un delantal de la alubiada para participar activamente en la misma. En número de personas que pudieron degustar este plato típico y tradicional, junto con el bocadillo de ternera y las pastas, al módico precio de tres euros, se aproxima a las 3.200 raciones, según apuntó el concejal de Cultura, Tomás Gallego. Más público La concejala de Turismo, Ana Gemma Quesada, señaló: «Este año se nota que ha venido más gente de fuera», otro de los principales objetivos de este evento, que pretende dar a conocer, no sólo la gastronomía autóctona, sino también los aspectos más turísticos de La Bañeza. La feria agroalimentria también tuvo su día de suerte gracias al encuentro masivo de gente, que al tiempo que disfrutaban de la comida y la compañía de amigos, se acercaban hasta los diferentes puestos para adquirir algún producto. De esta manera, la fiesta se convirtió por otro lado, en un lugar para el intercambio comercial. Con esta edición, la alubiada se ha ganado el favor del público y vuelve a ser cita obligada. «La satisfacción es total, pasarlo al domingo ha sido un acierto total para mejorar la asistencia» JOSÉ MIGUEL PALAZUELO Alcalde de La Bañeza