En los últimos años había sido el eje para la vertebración de la provincia con el Noroeste
Desde «Sor Citroen» hasta el Transcantábrico, todo un mundo de recuerdos
La vieja estación fue el escenario de una de las películas más famosas en los años 60
El emblemático edifico de la estación de Feve en La Robla ha sido uno de los puntos significativos de la comarca por excelencia. En la boca de cuantos vecinos se acercaron a comprobar las consecuencias de los ocurrido estaba de forma permanente el recuerdo de Sor Citröen , una película de 1966, con la participación de Gracita Morales en el elenco de actrices que estuvieron presentes en la localidad para realizar el rodaje de la película de Pedro Lazaga, que luego se hizo famosa en todo el país y llevó la imagen de la ciudad a las pantallas de España entera. Quienes vivieron aquel rodaje recordarán las luces que, durante veinte días, iluminaron los alrededores de la estación o la presencia de los protagonistas de la película, Rafael Aparicio, la propia Morales y compañía, que pulularon por la villa haciendo que los roblanos pudieran ver a José Luis López Vázquez, Juanjo Menéndez, Mari Carmen Prendes, Rafael Alonso o a un jovencísimo por entonces José Sacristán. Aquella cinta terminaba con una gran imagen de La Robla, a cuya estación de Feve llegaba para despedirse del maquinista su padre. Quien más y quien menos, mientras contemplaba anteanoche las llamas o ya durante el día de ayer los efectos del incendio, rememoraba lo ocurrido en aquellas épocas, casi treinta años atrás. La inauguración de la estación roblana, coincidiendo con el estreno del siglo XIX ha hecho de la estación la seña por excelencia de La Robla. Ahora que el Transcantábrico bordea otras localidades de toda la cornisa y pasa por la capital, el efecto de la implantación del transporte férreo parece venir a menos de forma indirecta, pero para los roblanos, las vías siempre será un nexo de unión con el resto de la provincia. Apenas testimonial La estación ahora se utiliza a penas de forma testimonial, para llevar carbón hasta la localidad palentina de Guardo. Es una forma de darle vida a un proyecto que durante muchos años vertebró la montaña central con todo el eje del Noroeste, y que ahora, desde hace más de veinticuatro horas, llora el daño de su proyecto estrella. La recuperación será un hecho.