La juez le absuelve del delito de agresión sexual, por el que también había sido inculpado
Cinco años de prisión para el padre que abusó sexualmente de sus hijas
El procesado estaba divorciado y «satifacía sus deseos durante las visitas» según el fallo
La sala tercera de la Audiencia Provincial hizo pública ayer la sentencia dictada el pasado día 27 de febrero, en virtud de la cual, se establece una pena de cinco años de prisión para un varón de 47 años, residente en La Bañeza en el momento de los hechos, aunque no nacido en la localidad, sobre el que pesaban acusaciones por un delito de abusos sexuales y otro delito continuado de abusos sexuales, de los que se le ha hallado culpable. La juez, absuelve al imputado del delito de agresión sexual, por el que también se le había juzgado. Los hechos analizados en la vista oral datan de octubre de 1999, cuando el procesado, según el ministerio fiscal, aprovechando los periodos de visita con sus hijas, por estar divorciado de su esposa, y con ánimo de satisfacer sus deseos sexuales, pidió a una hija suya de 16 años que le acompañara a dormir, preguntándole según la sentencia si quería aprender. Como quiera que la adolescente no entendió sus pretensiones, solamente se dio cuenta de lo que ocurría cuando, semidormida, se percató de que su padre le tocaba los pechos y los genitales. Siempre de acuerdo al texto del fallo, en el año 2002, cuando su segunda hija había alcanzado también los 16 años, se repitió una conducta parecida, tocándola por debajo de la ropa tanto los pechos como los genitales. Ya en julio de 2003, el procesado puso su boca en la zona íntima de su hija menor, que le recriminó lo que hacía, momento en que el acusado, la agarró por la manos y puso su sexo erecto encima de ella, rozándole los genitales, aunque al final la joven le apartase. Durante aquellos días, el procesado adoptaba una actitud de tristeza, llorando constantemente y diciendo que nadie le quería, que sólo quería enseñarla porque él era un experto que solamente deseaba hacerla feliz. La sentencia entiende que procede imponer al procesado una pena de dos años de prisión, por delito de abuso sexual, tres años más por delito continuado de abuso sexual y que deberá indemnizar a sus hijas en las cantidades de 2.000 y 6.000 euros respectivamente, en concepto de daños morales. La juez rechaza la posibilidad de que la denuncia obedezca a motivos de resentimiento o de venganza, puesto que los análisis periciales psicológicos demuestran que las niñas no tienen personalidades dadas a las confabulaciones y la relaciones entre las adolescentes y su padre eran buenas hasta el momento de los hechos.