Diario de León

El carillón del siglo XIX ya está reluciente e instalado en la torre

El reloj de San Benito ya está a punto para volver a funcionar

Tras dos años de restauración, sonará de nuevo en el chupinazo de las fiestas patronales

Publicado por
Acacio Díaz - sahagún
León

Creado:

Actualizado:

El reloj de la villa de Sahagún ya está de nuevo en la torre del monasterio de San Benito después de haber sido sometido a una restauración integral, un arduo trabajo de dos años que han llevado a cabo los hermanos César y Guillermo Montero en su taller de la localidad madrileña de Alcalá de Henares, cuyos antecesores ya se encargaron en otros tiempos del mantenimiento de esta pieza, lo que según manifiestan constituye un orgullo para ellos. El carillón, que dejó de marcar los tiempos a los habitantes de Sahagún debido al efecto de los años en su maquinaria a lo largo de más de un siglo, ya ha sido instalado en su emplazamiento original por los dos maestros relojeros, y se encuentra a punto para volver a funcionar, lo que se pretende hacer coincidiendo con el chupinazo que marque el inicio de las fiestas patronales de San Juan de Sahagún justo dentro de un mes. Para devolver el aparato a su estado original ha sido necesario, además de una limpieza a fondo, reponer varios engranajes que hubo que reconstruir a semejanza de los originales, lo mismo que las pesas, a las que se plantea dotar de un sistema electrónico que haga más sencilla la puesta en marcha de esta pieza emblemática para la localidad. La historia del reloj se remonta a un acuerdo de la corporación municipal del año 1886, cuando se acordó la instalación de un reloj en lo alto del monasterio de San Benito. El maestro encargado de fabricar la pieza fue el relojero palentino Eugenio Díez, que ajustó con la corporación el recibir a cambio del trabajo 23 arrobas de plomo y 3.000 pesetas. El artesano realizó su trabajo y el reloj fue fletado desde Palencia a Sahagún en tren; según las actas de la época la pieza llegó a la estación del ferrocarril el 20 de mayo de 1886 e inmediatamente fue avisado el relojero, que se trasladó a Sahagún para instalarlo en lo alto de la torre del monasterio. Después de las labores de restauración a las que ha sido sometido, el reloj se ve de nuevo reluciente, hasta el punto de que sería difícil de reconocer para quien no lo conociera a fondo hace dos años, y ahora volverá a marcar las horas y los cuartos en la villa.

tracking