| Reportaje | La primera jornada |
La moral por las nubes
Los alijeños comenzaron su aislamiento con mucho ánimo, fuerte determinación, y con recursos como la charla, los juegos de cartas o la televisión para acortar las horas de espera voluntaria

Algunos de los vecinos que acudieron ayer al encierro en los locales del consultorio médico
Los vecinos de Alija que ayer estaban convocados a iniciar los encierros de protesta fueron puntuales como un reloj. Aún no habían dado las cuatro de la tarde cuando algunos ya se concentraban en los locales del consultorio médico. Apenas unas preguntas bastaron para que empezaran a contar sus peripecias sanitarias. Recordaron el caso de un peregrino que estuvo muy grave tras recibir la picadura de un insecto al que era alérgico, y señalaron que algunos de los caminantes por la Vía de la Plata se ven obligados a acudir a la enfermería de la residencia de ancianos para curar sus maltrechos pies. Otros contaron sus casos personales, como las dos jóvenes que aseguraron que el médico local no quiso atenderlas porque sus cartillas no correspondían al pueblo, pese a residir o trabajar en él, o el cazador que explicó que, el año pasado, tuvo que desplazarse a La Bañeza porque el facultativo que atendía el puesto veraniego carecía, según su versión, de las inyecciones de necesaria aplicación tras la mordedura de un perro. El ambiente ayer en el local destinado al aislamiento era muy bueno, tanto que algunos vecinos a quienes no les tocaba participar en la protesta se acercaron para comprobar cómo se encontraban sus compañeros, y para darles ánimos. Los afectados recibieron también la visita del alcalde de Alija, José Antonio Prieto, y del teniente de alcalde Luis Gómez. Los participantes ayer en la protesta eran conscientes de que ésta puede prolongarse en el tiempo. Por tal motivo, ya apuntaron algunos métodos que planean utilizar para que la ociosa espera resulte más amena: charlar, ver la televisión, jugar a las cartas, y -muy importante- leer los periódicos, sobre todo aquellos días en los que el delegado de la Junta en León, Eduardo Fernández, mencione a Alija y su reivindicación, si es que esto sucede. Prieto y Gómez esgrimieron un mapa en el que habían marcado las localidades del entorno que cuentan con centro de salud y su número de habitantes correspondiente. Esperan con ello poder convencer «con criterios objetivos» a los representantes de la Junta competentes en materia sanitaria de la justicia de su petición, al considerarse discriminados con respecto a otros enclaves de León y Zamora, dicen, menos habitados y mejor dotados. En caso contrario, ya anuncian un referendum, previsiblemente para los días 7 al 9 de julio, precisó el regidor, con el que confían en conocer la voluntad vecinal para poder proceder en consecuencia. Adviertieron que, en caso de respaldo a la petición del centro de salud, solicitarán la mediación de políticos de la provincia y la colindante. Mientras, los vecinos proseguían con su encierro e incrementaban sus reproches a las autoridades que les niegan lo que ellos consideran su derecho. Posaron sentados en grupo ante los medios de comunicación, televisiones incluidas, dando muestra de unidad y de su voluntad de no cejar en este empeño.