La reproducción contiene, como el original, la leyenda sobre un acuerdo de dos tribus astures
El Museo Romano logra una copia de la tabla del Pacto de los Zoelas
La pieza primigenia, que constituye un documento jurídico, permanece en la ciudad de Berlín

Ángeles Sevillano contempla la tabla que aparece en la esquina inferior derecha de la fotografía
El Ayuntamiento encargó la elaboración de una reproducción de la Tabla de Hospitalidad de Astorga o Pacto de los Zoelas, cuyo original permanece en el Museo Nacional de Berlín, que será expuesta en unos días en el museo Romano de la ciudad, según confirmó ayer el alcalde, Juan José Alonso Perandones. La pieza, realizada en yeso y con unas dimensiones de 32x20x0,5 centímetros, recoge dos inscripciones de distintas épocas: una del 28 de abril del año 27 d.C. -que renueva una anterior de fecha desconocida- y otra del 11 de julio del 152 d.C. La tabla originaria, realizada en bronce y rematada por un frontón triangular, consiste en un documento jurídico que da oficialidad a un pacto de hospitalidad entre tribus astures recogido en 23 líneas. Fue trasladada desde Astorga, en cuyo territorio fue localizada en fecha sin precisar, a Madrid antes de mediados del siglo XVII, donde permaneció en poder de Lorenzo Ramírez de Prado. Después, y según la información de la que disponen los expertos, Camilo Máximo, patriarca de Jerusalén, la llevó a Roma, donde permaneció en el museo de Bellorio, hasta que pasó al Real Museo de Berlín, donde se conserva. El regidor encargó a Javier Gómez-Montero, catedrático de Literaturas Romances en la Universidad de Kiel, en Alemania -e impulsor del reciente encuentro de traductores en Castrillo de los Polvazares- la localización de la pieza y la realización de las gestiones necesarias para que la ciudad contase con una reproducción. Una copia en bronce El Ayuntamiento encargó también una copia de la tabla hecha en bronce, pese a que los expertos no garantizaban que este material permitiera que las inscripciones fueran legibles, explicó Perandones. La arqueóloga municipal, Ángeles Sevillano, destacó que la obra original «refleja un pacto entre tribus del mismo pueblo, cuando lo habitual era que este tipo de documentos vinculasen a pueblos diferentes». En el caso de la segunda inscripción, el texto relaciona a dos tribus con tres personas concretas que pertenecen a otras organizaciones suprafamiliares. Perandones destacó el carácter documental de las relaciones entre dos tribus astures que ofrece la tabla.