Una industria revulsiva que nació en 1930
Fue en la década de 1930, según una Memoria histórica de la panera y la fábrica de harinas de Gordoncillo, realizada por el historiador Javier Revilla, cuando esta fábrica comenzó a funcionar bajo el nombre de Marina Luz, en referencia a Marina Luz Alonso, esposa del dueño Germán García Luengos. Conocido como Don Germán , fue un importante personaje para Gordoncillo tanto por su profesión de médico como por su espíritu emprendedor que le llevó a «dejar su huella en el ámbito económico de la villa, siendo un incansable emprendedor industrial», en palabras de Javier Revilla. Tras el incendio En marzo de 1944, un incendio destruyó por completo la fábrica de harinas. El desastre, sin embargo, no consiguió frenar la iniciativa industrial de Germán García Luengos que en septiembre del año siguiente (1945) consigue ponerla de nuevo en funcionamiento, en esta ocasión bajo el nombre de Harino Panadera de Gordoncillo S.L. Tras el incendio, la planificación e instalación se encargarán a la empresa Buhler S.A. -esta maquinaria será la que se recuperará para el museo del Centro de desarrollo cultural, medio ambiental y empresarial de nuevas tecnologías-. «La fábrica planeada tras el incendio va a ser más ambiciosa, aumentando su producción», aseguró Javier Revilla. Fue en el año 1965, cuando la fábrica cerro definitivamente sus puertas. Hasta hoy.