Exaltación del Ajo, la tapa más exclusiva de la villa paramesa
Los 14 establecimientos hosteleros participantes en la degustación organizada por el Ayuntamiento de Santa María del Páramo repartieron 70 kilos y 2.000 raciones entre el público presente

Una camarera sirve sobre una rebanada de pan una tapa de ajo
Eran las doce del mediodía en Santa María del Páramo. La mañana soleada invitaba a salir a la calle. El numerosos público que cada domingo acude al mercadillo tradicional se vio sorprendido en la Plaza Mayor por una gran mesa llena de cazuelas y bandejas repletas de una tapa que muchos desconocían. El Ayuntamiento había organizado con la participación de 14 establecimientos hosteleros de la localidad una degustación de exaltación y para dar a conocer el ajo, su tapa más autóctona y exclusiva. Se trata de una plato gastronómico tan particular de la villa paramesa que en los pueblos limítrofes apenas se conoce. Por este motivo, el consistorio decidió llevar a cabo esta degustación popular. Y resultó todo un éxito. Nada más comenzar, la gente se acercó inmediatamente a las mesas y por sus caras puede decirse que la tapa no debía saber nada mal. Por las caras y por los propios comentarios que iban haciendo a medida que iban probando. «¡Esta pica más!», «¡Esta menos!», decían. Y es que cada establecimiento elaboró, con su propio estilo, su plato. Se repartieron nada menos que 70 kilos y cerca de 2.000 raciones, según señaló el alcalde, Miguel Ángel del Egido. Junto a él asistió al acto buena parte de la corporación municipal. El Ajo es una tapa autóctona de Santa María del Páramo de la que se desconoce su origen exacto. Pero, desde luego, muy antiguo. Cuentan que tiempos de pobreza y escasez, los arrieros la llevaban en su fardel para mitigar hambre y frío. Los ingredientes son humildes y la elaboración requiere grandes dosis de paciencia. Primero se realiza un caldo a base de carne de vaca, huesos y gallina. Dicen que es la base principal. Una vez hecho se vierte sobre miga de pan de hogaza. Hay quien apunta que si es pan duro, mejor. Se le pone pimentón y, por supuesto, mucho mucho ajo. Es una tapa que tiene una textura consistente y espesa, a diferencia de las sopas de ajo que son caldosas. Se puede servir en plato o sobre una rebanada de pan y en frío o en caliente. Además de como tapa, en los domicilios particulares se come también como acompañante de carnes o pescados. Precisamente por el tiempo de Los Santos es cuando comienza a elaborase porque es una tapa típica del invierno. Los bares y restaurantes participantes en la degustación celebrada ayer en Santa María del Páramo se comprometieron a servirla de forma más o menos permanente durante todo este invierno, según comentó el regidor.