Queda pendiente la adecuación ambiental, que rellenará las escolleras con tierra vegetal
Comienzan las obras para asfaltar un kilómetro de carretera en Caín
Las dificultades de la orografía exigen el traslado de material en varios tipos de camiones diferentes

Un momento de los trabajos realizados por las máquinas a principios de la presente semana
La carretera de acceso a Caín comenzó a ser asfaltada el pasado lunes a medio día ante la expectación de numerosos vecinos que se congregaron para confirmar que la gran máquina extendedora comenzaba a dejar tras de sí la negra cinta de asfalto. Tras la instalación de unos peculiares quitamiedos forrados de madera para evitar impactos visuales mayores, el reparto de asfalto ultima la primera fase del proyecto de adecuación del acceso a Caín en el kilómetro de vía más próximo a la localidad, quedando pendiente la adecuación ambiental de la obra, que supondrá el relleno de los vacíos de las escolleras y otros lugares con tierra vegetal y posterior siembra o la revegetación con sauces en los muros de gaviones, entre otras medidas. Pese a la mecanización de las tareas, el aglomerado no puede ser llevado directamente por los camiones trailer hasta las obras, sino que éstos llegan hasta Posada y ahí es trasladado el contenido de cada «bañera» a dos camiones más pequeños y adaptados a las dificultades que presenta la vía en muchos de sus tramos, lo que unido a los problemas de maniobrabilidad derivados del escaso espacio para que los camiones puedan dar la vuelta, favorecerá que la obra se prolongue durante toda la semana hasta que se vea extendido en el firme el asfalto que aportarán unos treinta camiones trailer, según los calculos aproximados. Vivir un momento histórico Algunos vecinos de Caín que se acercaron hasta el lugar donde las máquinas esperaban la llegada de los camiones cargados con el negro y untoso material, manifestaron su satisfacción por que las trabajos se vallan ultimando, pero también pusieron de manifiesto algunas críticas respecto a ciertos remates de las obras con los que no están muy de acuerdo, como la ubicación de algunos tramos de las barandillas quitamiedos, que para muchos de ellos dificultan el tránsito y han reducido la capacidad de aparcamiento posible fuera del pueblo, en las zonas más anchas de la vía donde muchos visitantes dejaban su vehículo. Algunos de los mayores apenas podían ocultar transmitir la sensación de estar viviendo el momento histórico que para ellos representaba la presencia de las grandes máquinas trabajando. «Quién iba a decir que algún día un camión tan grande iba a llegar a Caín a dar la vuelta en la plaza, o que el asfalto lo echara una máquina como esa (la extendedora) y no a rastrillo como siempre», comentaba Fonso Gao, un vecino cuya edad le permite tener muy presente la época en que a Caín sólo se accedía a pié o en caballería por el antiguo camino de El Pando. «¿Quién iba a decir que un día llegaría un camión tan grande a Caín a dar la vuelta a la plaza?» ALFONSO GAO Vecino