Santa Clara tiene nueva iglesia
El templo del convento de monjas de clausura reabrió ayer sus puertas después de una mejora integral que fue costeada con fondos propios y con donativos y subvenciones
Las 19 religiosas de clausura del convento de Santa Clara reabrieron ayer su iglesia después de seis meses de obras que han supuesto una remodelación integral del templo. El obispo Camilo Lorenzo presidió la misa que enmarcó esta inauguración y la bendición de los trabajos, un acto en el que las monjas estuvieron arropadas por numerosos fieles de la ciudad y la comarca, así como por representantes de su orden y del ayuntamiento. La apertura finalizó con un vino español. Las obras comenzaron en mayo con la recuperación de los cinco arcos de entrada a la iglesia, que datan de los siglos XIII y XIV, tres de los cuales -los del pasillo- se cree que pertenecían a la antigua sede capitular del convento. Además, la intervención incluyó la recuperación completa del retablo principal, en su mayoría barroco y realizado entre los siglos XVII y XVIII, que fue sometido a una limpieza y aplicación de pan de oro y pintura verde oscuro. Su parte inferior fue hecha nueva con el fin de adecuarla al aspecto general de la obra, y fue completada con cuatro bajorrelieves que recogen distintos pasajes de la vida de santa Clara: el Libro de la Regla, el Lavatorio de los pies, la Multiplicación de los panes y el Privilegio de la pobreza. Las obras incluyeron la restauración de todas las imágenes del retablo, de autores anónimos y elaboradas entre los siglos XVII y XVIII: una Inmaculada -patrona de la orden franciscana a la que pertenecen las monjas clarisas-, un san Francisco de Asís, un san Antonio de Padua, y una santa Clara a la que está dedicado el retablo y que, probablemente, es de la escuela de Gregorio Fernández. Las religiosas sustituyeron también dos imágenes que coronaban la obra, que representaban a Santiago Apóstol y a san Esteban Protomártir, por otras dos, dedicadas a santa Inés de Asís y a santa Inés de Praga, clarisas ambas. Éstas últimas fueron realizadas expresamente para dicho emplazamiento, y las primeras fueron reubicadas cerca del coro. La remodelación consistió también en la elaboración de una mesa de altar en el presbiterio, así como del ambón, la sede, y las credencias, junto a la restauración de diversos elementos de esta zona del templo. Una familia anónima costeó la realización de dicha mesa mientras que otra donó la cruz del altar. Las religiosas encargaron también la realización de dos pequeños retablos para situar en el frontal del arco del presbiterio. Son de estilo neoclásico y albergan un Sagrado Corazón de Jesús y un san José, imágenes ambas que ya pertenecían al monasterio aunque estaban situadas en otras ubicaciones, y que fueron restauradas también durante los trabajos. La intervención quedó completada con la renovación de la iluminación del presbiterio, la nave y el coro bajo; la restauración de dos tallas, dedicadas a la Virgen de las Candelas y san Diego de Alcalá situadas en este coro; o la recuperación de dos juegos de lámparas del Santísimo y de varios elementos de ornamento litúrgico. Toda la obra fue costeada con fondos del convento y donativos de benefactores, aunque la Junta subvencionó el arreglo de los arcos del patio y de acceso a la iglesia, y la iluminación exterior de ellos fue instalada por el Ayuntamiento, que también reparó la entrada al edificio desde el exterior. La comunidad, cuya presencia en la ciudad data de hace 750 años, agradeció todas estas ayudas así como la compañía de los astorganos en el acto de ayer. Las monjas clarisas tienen otros proyectos, que abordarán en función de la disponibilidad económica y el acceso a ayudas, entre los que figuran la adecuación del convento a la avanzada edad de muchas de las religiosas -con la instalación de un ascensor, por ejemplo- o la conversión en una casa de espiritualidad de la antigua vivienda del capellán.