Diario de León

El final de las restauraciones

La última recuperación de una de las imágenes de las cofradías penitenciales cierra un proceso que empezó hace veintitrés años y afecta a las únicas cinco tallas pendientes de mejora

La restauración del Ecce Homo, obra del siglo XVI

La restauración del Ecce Homo, obra del siglo XVI

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Maite Almanza - astorga
León

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El patrimonio imaginero de las cofradías de Semana Santa ha recibido un impulso definitivo con la última campaña de restauraciones, que está en su recta final, y que cierra un proceso iniciado tímidamente en 1983. La actuación, presupuestada en 37.500 euros que costean la Junta de Castilla y León y la Junta Profomento de la Semana Santa de Astorga al 50%, permitió actuar sobre las últimas cinco imágenes de las hermandades que estaban pendientes de adecuación, incluso sobre una que no participa en ningún desfile procesional, como el Ecce Homo de la cofradía de la Santa Vera Cruz y Confalón. La financiación de esta actuación se enmarca en un convenio firmado por la Administración autonómica y la agrupación de cofradías, similar al que la primera ha suscrito con entidades de este tipo en la comunidad que disponen para sus respectivas fiestas de la declaración de interés turístico. Además de la mencionada talla, la restauración de imágenes afectó también al Prendimiento o Beso de Judas de la misma hermandad, el Descendimiento, propiedad de Profomento aunque procesionado por la Vera Cruz, y la Verónica y la Dolorosa de la real cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Estos conjuntos se datan entre los siglos XVI y el XX. Precisamente el Beso de Judas era la que presentaba mayores deficiencias. Las esculturas que representan al apóstol y al soldado romano habían perdido, respectivamente, los dos ojos y uno, que se conservaban, por suerte, dentro de las imágenes. El resto de los desperfectos, en general, eran comunes al resto de las obras: necesidad de limpieza, eliminado de repintes, reintegración de elementos perdidos -como partes de la anatomía-, reparación de grietas, fijación de la policromía y, en algunos casos, mejora del sistema de articulación de los brazos o desinfección contra los ataques de xilófagos, entre otros. El protocolo firmado entre la Administración autonómica y Profomento pretende cubrir otro aspecto, además del económico: intentar que las cofradías se comprometan en el cuidado de su patrimonio, mediante la implicación de los cofrades en esta tarea y el fomento de una manipulación no agresiva de las imágenes. Los inicios del proceso Este año, además, tuvo lugar otra restauración, quizás de menor enjundia pero no menos determinante para el buen estado del patrimonio imaginero local: la adecuación de las Lágrimas de San Pedro, de la cofradía de la Santa Vera Cruz, y de parte de Las Farolas, de la hermandad de Caballeros del Silencio. Las labores fueron costeadas con una subvención de tres mil euros que aportó el Ayuntamiento de Astorga. Pero Las primeras restauraciones de la Semana Santa astorgana datan del año 1983, y afectaron a pasos de la real cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, como la Coronación de Espinas o La Flagelación. En aquel entonces ningún convenio institucional soportaba estas intervenciones, y las hermandades pagaban con sus recursos los trabajos. En los años siguientes otras imágenes, como el conjunto escultórico del Nazareno de la citada hermandad en 1986, fueron sometidas de forma paulatina a mejoras, hasta que en 1993 llegó el primer convenio para costear estos trabajos. Profomento, la Diputación y el Ayuntamiento de Astorga rubricaron un acuerdo que permitió actuar sobre la Virgen de los Dolores, de la archicofradía del mismo nombre, el Nazareno de la Vera Cruz y el Bendito Cristo de los Afligidos de esta hermandad. Ha habido años de interrupciones en la restauración, y otros en los que las cofradías tuvieron que recurrir a sus propias arcas para costear estos trabajos, como hiciera la Vera Cruz en 1989 con su Cristo Yacente -mejorado mediante una cuestación popular-.

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