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Puerta grande para un histórico
La villa rinde un merecido homenaje a Gregorio Soria, conocido empresario taurino de la localidad, que en los años 30 también hizo sus pinitos como torero en Tierra de Campos
Conserva una lucidez envidiable. Nada tendría de particular si no fuera que 92 años adornan su documento nacional de identidad. Nació en Cistierna en 1914. Hoy, ya es un facundino más de los de solera. No en vano, lleva desde 1917 instalado en la villa. Por eso, acaba de recibir el homenaje de la localidad. El auditorio Carmelo Villa fue escenario este fin de semana del acto de homenaje que se tributó a Gregorio Soria, empresario de profesión, torero de vocación, que dio sus primeros pases en Sahagún y Astorga, de la mano de Macario Sahagún, como promotor y Leonardo Mencía. Fue en la década de 1930. La villa vivía entonces momentos singulares. Capeas y encierros eran tradicionales. Y así, llegaron las primeras tardes junto a diestros como Tabardillo, «El Mona» o «El Capa», conocidos por toda la comunidad autónoma. Acercándose ya a los años 50, decidió poner fin a sus andaduras taurinas en el albero. Valencia fue la ciudad elegida para una novillada junto a «El Alfárez» y Joselito de Bilbao, y en Valladolid se cerró el ciclo, en una tarde junto a Juanjito Carreño y Romerito de Valladolid. En la siguiente etapa de su vida, decide poner en marcha la primera escuela taurina de España. Se hace acompañar de Fernando Domínguez, y de su hijo, Goyito Soria, aunque este último, a los diecisiete años, decide que hay vidas más interesantes que probar, y abandona los ruedos. Tenía tan sólo 17 años cuando se produjo esta decisión. Apoderado en el siguiente paso de su carrera, Gregorio Soria mantiene una fructífera carrera que aún se mantiene a día de hoy.