Del hallazgo de la obra a la puesta en valor
Las pinturas de Cebrones del Río se descubren en 1995, al retirar un retablo, para proceder a la demolición de la iglesia. Además de las escenas restauradas en una primera fase, se realizaron catas arqueológicas buscando otras en las paredes laterales. La exploración arrojó indicios, por lo que se programó la segunda fase, iniciada en octubre del 2006 y que terminó en mayo. Los trabajos han supuesto una inversión de 63.000 y 124.000 euros en cada una de las intervenciones. Las pinturas son de estilo tardogótico y se fechan en finales del siglo XIV o en el XV. Se trata de figuras muy esquemáticas, de colores planos, en las que predomina la desproporción y los pliegues son muy rígidos. La base del temple utilizado es de huevo. Si bien en la primera fase tan sólo fue necesario limpiar las pinturas, consolidarlas y recuperar los colores, en la segunda ha sido mayor el trabajo, al tener que retirarse el encalado de las paredes para descubrir los murales, que presentaban daños por el picado de las paredes para aplicar el mortero. El muro Paralela a la segunda fase, se demolió el muro que separaba la capilla de las pinturas, que es realidad parte de la iglesia primitiva, y se construyó una verja que separa los dos espacios. En el arreglo del solado se localizaron restos humanos, ya que las iglesias se utilizaban en otro tiempo como cementerio. Ahora sólo queda que terminen los estudios de interpretación de las escenas para que se entregue la intervención arqueológica realizada a la Junta de Castilla y León.