Diario de León

Francisco Espinosa asegura, por su parte, que desde la Diócesis se está haciendo todo lo posible

La visita del obispo enfrenta a la cofradía con el alcalde de Grajal

El secretario de la orden tercera «exige la dimisión de Julián López, por favorecer a las monjas»

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Pablo Rioja - redacción
León

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El secretario de la cofradía San Antonio de Grajal de Campos, Julián Rodríguez, manifestó su «decepción» con el alcalde del pueblo, Francisco Espinosa, tras la última visita del obispo de León, Julián López, con motivo de la visita pastoral al arciprestazgo de Tierra de Campos. Al parecer, Rodríguez, y gran parte de los vecinos del pueblo, se sintieron traicionados por su gobernante, ya que «se mostró condescendiente con el obispo» en contra de lo que ellos esperaban. El secretario cree que todo el problema con las tallas del convento de las carmelitas, «es culpa del obispo, que no ha hecho nada en firme por recuperarlas», y le acusa de haber «favorecido a las monjas en todo momento, como también piensan muchos otros vecinos». Rodríguez esperaba que su alcalde se mantuviera en su postura más crítica con el responsable de la Diócesis, al que meses atrás culpó del problema y ahora exculpa sin más motivo. Sin pancartas Julián Rodríguez también se quejó del trato recibido el domingo, ya que asegura que «no se respetaron las pancartas reivindicativas» que colocaron por todo el pueblo. Además, el secretario de la orden tercera cree que el máximo responsable de la cofradía, también les ha traicionado. Al parecer, todos los miembros de la junta, acordaron previamente, en una reunión para organizar las actuaciones contra el obispo, no acudir a la misa, pero que cada uno se sintiese libre, y el representante, que declaró no asistir, terminó por hacerlo, lo que disgustó al secretario. Julián Rodríguez pide «la dimisión del obispo» al que acusa de no haber ayudado a solucionar el problema desde el principio, y asegura que «no tenía que haber visitado Grajal hasta que las tallas estuvieran de vuelta, si es que lo consigue». Por otro lado, el alcalde, Francisco Espinosa, reitera que monseñor Julián López, ha hecho y continúa haciendo todo lo que está en sus manos para que las tallas vuelvan a Grajal, y pide a los vecinos que «no le culpen más». Para Espinosa, las únicas responsables son las monjas, en concreto la madre Badesa, superiora del convento. También afirma que «no ha querido traicionar a nadie».

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