Diario de León
Publicado por
MARTÍN MARTÍNEZ
León

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QUERIDO HERMANO: Como aquellos mejicanos de Pancho Villa, las fiestas agosteñas, sin las calores acostumbradas por lo del cambio climático, se nos vienen de a montón . Aparte de las mil y más que se celebran por toda la comarca, las de La Bañeza y Astorga se encaballan en las últimas jornadas de la vecina y hermana ciudad con las primeras que dedicamos a honrar a santa Marta. Y aquí nos tienes, querido, afrontando unos días que si para muchos son de asueto con buena mezcla de juerga, para otros se convierten en un pequeño martirio; por aquello de, por obligación en unos casos y por gusto en otros, querer estar presente en la mayor parte posible de los muchos actos que desde las esferas municipales se organizan. Sí, tal vez los responsables de estos saraos deberían estudiar la forma de ir dosificándolos a lo largo del año, o al menos de unos meses; más que nada con el fin de evitar posibles empachos que se producen con esa acumulación desmedida. Por cierto que aquí, en Astorga, ha dado un magnífico resultado el experimento realizado con astures y romanos . Desligados esos festejos de la semana grande se ha conseguido afianzar un acontecimiento en los finales de julio que está dando un resultado positivo para atracción de forasteros y descongestión de las fiestas patronales. Pero cierto, hermano, es que esa descongestión no se ha notado en estas fechas; a pesar de ello no hay reposo. Más de centenar y medio de actos se acumulan en estos ocho días; de tal forma que por falta de previsión, despiste, compromisos a veces, o vete a saber qué, coinciden en día y hora algunos similares. Con lo cual se trae al retortero a las personas interesadas en los mismos; y como, todavía, no se ha inventado el don de la ubicuidad han de elegir uno u otro. De más de uno sé que, ante tal disyuntiva, por aquello de no hacer el feo a una de las partes implicadas, decide inventarse la vista de un familiar al que obligatoriamente tiene que acompañar a La Fucarona y darse un garbeo por Maragatería. Son las extrañas consecuencias de tal acumulación. Tuvimos pregón, hermano. Este año la persona elegida para tal menester ha sido Manuel Arias, ya sabes el Subdirector del Museo Nacional de Escultura (Manolín para aquellos que, desde crío, hemos seguido sus tentados pasos académicos y profesionales). Nos dejó colgados en el recinto que preside la Casa Consistorial su saber y su sentimiento de Astorga y por Astorga. Recorrió sus fiestas vívidas y vividas en sus años infantiles y juveniles y de las que disfruta, y participa plenamente en la actualidad, al igual que con las de Piñata o astures y romanos . Salpicó sus recuerdos con la salpimienta de la historia y del arte de nuestra Astorga que él lleva entrañada y a la que retorna cada fin de semana para sumergirse en su esencia. Y en este punto, querido, rompo una lanza, y más si preciso fuere, por nuestro Ayuntamiento. Desde que se creó la figura del pregonero, hace muchos años, en Astorga se ha tenido muy en cuenta no mezclar la política con las cuestiones lúdicas. Porque si echas un vistazo a la mayor parte de los pregoneros, con raras excepciones, andan los políticos por los rastrojos; corren de un pueblo a otro para soltar una soflama a los vecinos que se hastían de aquello que oyen; les gusta pregonar fiestas como la teta al ternero, y no lo hacen en entierros de casualidad. En Astorga, y algún otro lugar, siempre se ha buscado gente de letras, de las artes o de las ciencias; gente alejada de ese ajetreo político y sin compromisos de grupos. Que estas cosas mezcladas suelen tener perniciosas consecuencias por aquello de los roces, calentamientos de bielas, y a veces explosiones. Aquí te espero y que la semana nos sea leve.

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