| Reportaje | Usos y costumbres |
Avellanas y patatas con carne para todos
En medio de los actos lúdicos, el reparto de avellanas y la comida de hermandad surgen como eventos arraigados a «La Cañamona»

La ceremonia de la entrega de las avellanas es todo un ritual
Hace varias décadas, el nombre de Cañamona, era una manera que los habitantes de localidades próximas a Matanza utilizaban a modo de desprecio para designar estas fiestas, y que finalmente se adoptó de forma natural perdiendo por completo aquel significado negativo. Las leyendas sobre la procedencia del nombre versan que la Virgen del Rosario se apareció en un cañaveral o que eran cañamones tostados lo que los cofrades repartían por las casas en lugar de las tradicionales avellanas actuales. Lo cierto es que el nombre ha surgido con arraigo en la provincia y a él lleva aparejado el reparto de avellanas que los cofrades instauraron como su donativo en la casa del mayordomo, este año el señor Riol Alonso, mañana sábado. Entre estas órdenes, que vienen cumpliéndose desde hace más de 500 años, es obligatorio traer un carro de leña de encina y roble para la hoguera. El domingo es el día en que el nuevo mayordomo tomará posesión y será en su casa donde se repartirán las avellanas como medida el año próximo. A todos estos actos y costumbres locales pone el colofón una comida de hermandad, celebrada el martes, día en que según la tradición del municipio, las mujeres no trabajan. En la comida más de medio centenar de personas colaboran en la elaboración de patatas con carne para todo el pueblo.